Arbeleche y Cosse

La intendente de Montevideo Carolina Cosse vive en una dimensión paralela, en la que ella es la presidente en las sombras -en las más oscuras sombras- y no tiene absolutamente nada que ver con la gestión de la dependencia presuntamente a su cargo. Obsérvese cómo un día sí y otro también opina sobre el águila del Graf Spee o sobre el número de rapiñas, mientras omite encargarse de la basura que se desborda en cada esquina o del tránsito que es un caos.

El episodio más reciente es el pedido al Ministerio de Economía (MEF) para recibir un préstamo no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo para temas relacionados a la emergencia hídrica que vive el país, sin aportar mayores detalles de qué es lo que se pretende hacer. El pedido al MEF es porque esa dependencia es la que se relaciona con los organismos internacionales, y por lo tanto autoriza y se hace responsable por cada operación. De hecho, en el actual período de gobierno el MEF ha autorizado operaciones de la Intendencia de Montevideo sin ningún inconveniente.

La respuesta de la Ministra Arbeleche fue fiel a su conocido estilo sobrio e impecable. Bien leída, le dice a la Intendente Cosse que deje de jugar a ser presidente y se dedique a lo suyo, ya que es al gobierno nacional a quien corresponde encargarse del tema y que lo viene haciendo a través de sus ministerios competentes. Por supuesto, como cabía esperar, Cosse se declaró “indignadísima” porque le sacaron su juguete, pero la respuesta fue claramente la que correspondía.

Sabemos bien que a Cosse le importa bastante poco la Constitución y el ordenamiento jurídico si ellos se interponen en alguno de sus caprichos; pero a Arbeleche sí le importan, y es por ello que tiene claro qué competencias tiene cada organismo público.

Dada la emergencia hídrica que enfrenta el país es evidente que es mejor que los recursos se centralicen en los órganos con competencias específicas que atañen a las políticas requeridas para afrontar lo acuciante de la circunstancia.

Otro apunte nada menor es que la operación solicitada no era un regalo del BID que iba a recibir la Intendencia y ahora se lo pierde. Todo lo contrario: los préstamos no reembolsables de los organismos internacionales hacia un país son limitados, y le corresponde al MEF resolver a quiénes se habilita. Es común que los organismos de crédito ofrezcan este tipo de préstamos a distintos jerarcas públicos que desfilan como locos ante Economía para anunciar que les están regalando plata, lo que, en realidad, no es cierto. El MEF debe decidir, dentro de los limitados fondos no reembolsables a los que puede acceder el país, cómo ellos se asignan de forma de coordinar de la mejor manera posible las distintas políticas públicas, algo que Cosse también parece ignorar o importarle muy poco.

Así las cosas, dada la emergencia hídrica que enfrenta el país es notorio que es mejor que los recursos se centralicen en los órganos con competencia para desarrollar las políticas necesarias para afrontar la situación, de la misma forma que es bueno que los recursos a los que pueda acceder el Estado se ejecuten con la mayor eficiencia posible.

Cosse arrastra una gestión penosa en que no ha logrado mejorar ninguno de los problemas que sufren los montevideanos y que son responsabilidad suya, y por eso elude sus temas y busca ocuparse de otros. Arbeleche ha sido reconocida en el país y en el exterior como una jerarca competente, seria y con sensibilidad social demostrada en las circunstancias más difíciles. Es seguramente la comparación con Arbeleche lo que más disgusta a Cosse, porque sale perdiendo en todos los aspectos relevantes.

En definitiva, en su delirio de jugar a ser presidente Cosse fue por lana y volvió esquilada por Arbeleche que con una sencilla carta la puso en su lugar.

El gobierno nacional viene tomando las medidas necesarias para mitigar la situación que enfrentamos por causa de la irresponsabilidad de los tres gobiernos anteriores, que prefirieron construir un Antel Arena al triple de lo que costaba antes que invertir fuertemente en el abastecimiento de agua potable de la zona metropolitana.

Finalmente, el Uruguay entero pudo presenciar en este episodio de cruces de cartas la diferencia que hay entre una política de iniciativas populistas y demagogas, y una ministra de excelencia que ha mostrado conducir la política económica del país con responsabilidad y tino en momentos muy difíciles.

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