Acierta Obama

Es comprensible la posición de Barack Obama contraria a revisar el pasado y convertir en un tema central las denuncias de violaciones de los derechos humanos de los detenidos después del atentado en las Torres Gemelas. Si bien su actitud levanta críticas de liberales y activistas que lo apoyaron, el presidente de Estados Unidos y sus colaboradores inmediatos sostienen que el gobierno debe concentrarse en la emergencia económica en vez de dedicarse a juzgar los errores de su antecesor, George W. Bush, en su política represiva después de aquel acto terrorista.

El cierre de la prisión de Guantánamo, anunciado por Obama no bien asumió, se está haciendo en forma gradual y no de sopetón, después que algunos reclusos recién liberados pasaron de inmediato a reforzar las filas de Al Qaeda y otros grupos radicales. Se analiza caso por caso y se procuran acuerdos con países que acepten recibir en su territorio a quienes queden en libertad. En tanto, rige la prohibición de maltratar a los detenidos, con interrogatorios basados en torturas como las denunciadas en Guantánamo o en la siniestra cárcel de Abu Graib. Aunque enjuiciar a Bush, Cheney y su elenco es algo que contentaría a muchos de sus votantes, Obama prefiere corregir los errores del pasado y mirar hacia delante sin hacer leña del árbol caído, considerando que el electorado ya expresó en las urnas su condena a la política del partido Republicano. Esta postura de Obama debería valorarse en nuestro país sobre todo por quienes insisten en revisar los hechos ocurridos hace tres o cuatro décadas y que ahora vuelven con su propósito de anular la ley de caducidad mediante un referéndum.

Al igual que Estados Unidos, Uruguay tiene en agenda problemas más apremiantes que el de seguir discutiendo una ley votada por un Parlamento democrático hace más de veinte años y luego plebiscitada favorablemente. Quienes se empeñan en replantear el tema y convertir el pasado en eje de la campaña electoral, parecen más interesados en hacer política con dolorosos episodios del pasado que en solucionar los problemas del país. La posición de Obama, más atenta al futuro, es una prueba de madurez política.

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