Gabriel Durán Mantilla | Maldonado
@|Y así vamos, en cada consejo de salarios ante la actitud genuflexa de las cámaras empresariales. Estas entidades empleadoras son: Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU); es la gremial principal que nuclea a las mayores empresas constructoras de infraestructura y obra pública del país. Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU); representa a los desarrolladores inmobiliarios, arquitectos y firmas enfocadas en la inversión y construcción privada. Liga de la Construcción del Uruguay; entidad histórica que agrupa a empresarios, contratistas y proveedores vinculados a la industria. Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este (CICE); gremial que representa los intereses específicos de las empresas constructoras que operan en la región este del país (particularmente fuerte en zonas de alta actividad inmobiliaria como Maldonado y Punta del Este).
Y, de la otra parte, el sector trabajador representado por el SUNCA.
Pues bien, a estas cuatro cámaras empresariales se las come el SUNCA en dos panes.
No importó el saboteo a las obras en construcción ni la parálisis de las mismas ni los enfrentamientos con los trabajadores que sí querían trabajar. Nada. Siempre consiguen todo lo que buscan, incluso el reintegro de trabajadores que ya habían cumplido su contrato de trabajo. Y así vamos, esos costos se trasladan a los precios de venta haciendo cada vez más difícil poder acceder a la vivienda propia y generando un mercado de alquileres oneroso. Nunca se menciona la palabra productividad; esa está fuera del léxico de las partes.
Si después de estos meses de “negociación” iban a acceder las Cámaras -como siempre-, para qué exhibir esa imagen de fuerza que no tienen y se hubieran ahorrado todos los dolores de cabeza que esta negociación generó. Una vez más quedó demostrado que el verdadero poder en el Uruguay, lo tienen los sindicatos.