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Un sindicato "mala leche"

Jorge Antunes | Montevideo
@|Creo que es la mejor definición para el gremio de Conaprole.

Su sumisión ideológica es tal, que no les importa poner en riego lo convenido para sus trabajadores en mejoras salariales y laborales, que por cierto son muy apreciables, con tal de tener las manos libres para cumplir a rajatabla cualquier medida de fuerza.

Esa era, hace un tiempo, su resistencia a firmar un convenio de paz que coartara en alguna medida su libertad de acción.

Es inaceptable que el personal no se dé cuenta de tal atropello que los obliga a ver mermados sus ingresos y que podrían incluso, poner en serio riesgo su fuente laboral.

La modernización de las empresas es una medida impostergable que garantiza a ambas partes la productividad necesaria para mantener la competitividad que las haga sostenibles.

De hecho, en este caso en particular, tiene la ventaja de que no significan ninguna pérdida laboral y económica a sus trabajadores. Situación que, en un futuro muy cercano, no va a ser posible mantener como norma.

Si bien la industria lechera está pasando por un buen momento, deberían poner todo su esfuerzo para consolidar su posición y mantener su fuente de trabajo, porque éste, nunca está garantizado.

Sería bueno recordarles que este país, fuertemente volcado al agro, en donde abunda la cría de ganado bovino y ovino, hemos visto cómo la industrialización del cuero ha mermado a límites impensables y las fábricas de tejidos de lana directamente cerraron todas.

Si estas industrias que supieron ser muy fuertes aportando un importante valor agregado, dándole trabajo a miles de personas, dejaron de funcionar como tal y pasaron a exportar estas materias primas en bruto o en sus primeras etapas de proceso, ¿qué los hace pensar que no podría pasar lo mismo con la industria láctea?

Deben considerar que esto trae aparejado no sólo la pérdida de puestos de trabajo, sino también el desperdicio de muchos años de experiencias específicas difícilmente recuperables.

Créanme, no serían los primeros. Por supuesto, todos queremos y esperamos que esto nunca suceda, pero yo que ustedes lo tendría en cuenta.

Cuidado, mi consejo sería que no tiren tanto de la piola porque se puede romper y, quizás este sindicato patotero que hoy ostenta con tanto poder y se lleva todo por delante, en caso de caer la industria, como gremio, pueden llegar a valer en el país lo mismo que un sindicato de astronautas y después a llorar al cuartito. Piénsenlo!!!

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