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Tolerancia cero

Carlos Asecas | Montevideo
@|Quienes actuamos dentro de las leyes y cumplimos con nuestras obligaciones, estamos expuestos a ciertos grupos que violan todas las disposiciones habidas y por haber, sin que el Estado ponga coto. Pagamos impuestos como en los países nórdicos, pero el gobierno actúa como en Haití.

Esto se agrava cuando tenemos un gobierno de izquierda, para los cuales aplicar tolerancia cero, los hace pensar que se identifican con la dictadura. Hay establecidas infinidad de disposiciones que sólo figuran en los papeles, pero que nadie las hace cumplir. Hay desidia o evaden el problema por comodidad. Les resulta fácil mirar para el costado.

Hace años que distintos barrios de Montevideo soportan el tema de las picadas y el ensordecedor ruido de las motos con el caño de escape libre. La IMM dice que esos escapes están prohibidos, sin embargo hay propaganda promocionando su venta. Parece un chiste.

Con la tecnología que hay actualmente (drones, cámaras de vigilancia) y poniendo un poco de empeño, se puede saber exactamente dónde se están realizando. Conociendo el lugar la policía puede cerrar las calles y atraparlos dentro. Como la única consecuencia que hay es que le confiscan la moto (posiblemente robada) y no pasan a la justicia, lo siguen haciendo.

Los vecinos del Cerro se quejan que durante toda la semana y en la madrugada, es imposible descansar por los ruidos de las motos que pasan en forma constante. Llamaron a la IMM y a la seccional policial y nadie se hizo cargo. No puede ser que un grupo de atorrantes, que no laburan, sino no estarían de madrugada, hagan lo que se les antoja y nadie haga nada.

Después se asombran si los vecinos toman medidas por su cuenta para solucionar el problema. Ahí salen a protestar los defensores de los derechos humanos, que tienen un sesgo ideológico y sólo se acuerdan de los derechos de los infractores y no de las víctimas. Ojalá sufran ellos el problema.

Otra situación que sigue generando graves problemas son las personas en situación de calle. Muchos de ellos adictos, ex convictos, con problemas psiquiátricos, alcohólicos. La ciudad se ha convertido en una cloaca, con gente durmiendo en cualquier lugar, incluso con carpas. Hacen sus necesidades en cualquier lado, generan basurales por doquier, tienen sexo en las plazas públicas en presencia de niños. Hemos visto videos donde se pelean entre ellos con cuchillos, se arrojan piedras y cualquier vecino queda en medio del problema.

Vecinos de Pocitos y Villa Biarritz declaraban que han aumentado las rapiñas, los arrebatos, robos en vehículos y en casas de la zona. Argumentan que esto aumentó en el último año, pues no hay más policías recorriendo la zona.

No puede ser que los vecinos no puedan salir a la calle, temerosos de que les suceda cualquier cosa.

Lo que hace el Mides con esta gente no sirve para nada. Hoy los levantan de un lugar y mañana vuelven nuevamente. A esta gente les falta disciplina, educación, rutina de trabajo y respeto por los demás. Lo mejor sería llevarlos a un cuartel en forma obligatoria, donde deberán trabajar para pagarse su alojamiento y a su vez les puedan enseñar un oficio. Aquellos que tengan problemas físicos o psiquiátricos serán atendidos por profesionales a fin de que vuelvan a tener una vida ordenada.

Si no se toman decisiones el problema sigue y hay que dejar la ideología de izquierda de lado, sino continúa la anarquía y la gente está cansada. Dejemos de ser el país tortuga, para hacer lo que se debe.

En el continente tenemos un ejemplo que con tolerancia cero se terminó el desborde: El Salvador. Es una democracia que reeligió al actual Presidente con un 85% de los votos. Muchos dirán que hubo excesos. Ninguna democracia es perfecta y tengan en cuenta que Bukele es un ex guerrillero y su principal asesor es un uruguayo ex integrante del MLN. No son fachos.

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