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@|La política en el Uruguay es tan generosa que permite a personajes que han sido juzgados por la Justicia, encontrados culpables de diversos cargos y suspendidos del futuro ejercicio de poder político, tanto por el Estado como por su propio Partido, a aparecer nuevamente y poner la cara sin el menor atisbo de arrepentimiento; ante una ciudadanía que contempla atónita, sin entender ni poder actuar ante tan descarada impunidad.

¿Cómo puede, en este caso, defenderse la sociedad?

Los ciudadanos tenemos una sola herramienta que nos permite actuar ante situaciones de abuso por parte del poder político: el voto, o en ciertos casos el periodismo, que en trabajosas investigaciones logra sacar a la luz hechos reñidos con la ética o la moral política.

Sobre quien le da título a esta nota, connotadas periodistas han logrado resultados que sin su trabajo no se hubiesen logrado y sin pretender introducirme en el tema, quiero lograr una respuesta ante la frase que me ha inquietado por su aseveración y la falta de preocupación de todo el espectro político ante la gravedad de su contenido.

Durante el período escabroso de las acusaciones y revelaciones sobre su gestión, en un acto en la sede de su agrupación política, la Lista 711, el personaje citado, envalentonado ante su auditorio correligionario, expresó: “De cada uno sé vida y milagros y si yo hablo van todos presos...”.
Casi 2 años después, su reaparición como orador en el Acto de Festejos de los 50 años del FA, me plantea la duda de porqué el mismo Partido que lo suspendió por 160 votos en 168, en irrefutable decisión, le vuelve a abrir la puerta grande y lo recibe condescendientemente.

Y de inmediato me surge a flor de labios la respuesta: “De cada uno sé vida y milagros y si yo hablo van todos presos...”. ¡Incuestionable y contundente!

¡Qué generosa es la política de un país que tanto se precia de su democracia!

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