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Respetemos el disenso

Un Conejo Blanco | Montevideo
@|Una parte importante de la sociedad uruguaya ha rememorado con pompa el histórico caso de “Las Muchachas de Abril”, participantes activas del movimiento subversivo del siglo pasado que dio lugar, en su represión, al Golpe de Estado Militar.

Otra parte importante de nuestra ciudadanía, esa mayoría que votó por el mantenimiento de la Ley de Amnistía, “de la caducidad de la pretensión punitiva del Estado”, por 2 veces, en 1986 y 2009, no acompañó ese acto partidario de las ideologías de izquierda, aunque respetando el sincero sentimiento de quienes, familiares o simpatizantes, recordaron ese hecho.

Sin embargo, como acostumbra la izquierda uruguaya político-sindical, creyendo la suya como la única verdad, no acepta que quienes piensan distinto no hayan acompañado ciegamente su acto; acusando incluso a nuestro Presidente, de quien nadie puede siquiera insinuar no sea un justo mandatario de todos los uruguayos y verdadero demócrata.

Quienes pensamos distinto no negamos que puedan tener derecho al acto de reconocimiento, pero reivindicamos la libertad de creer en otra verdad que difiere, pero es nuestra verdad. Quizás y sin quizás, los verdaderos demócratas estemos ahítos de marchas de silencio, de costosas excavaciones infructuosas, de tantos fallos favorables a quienes, oníricamente, enfrentaron a un gobierno legal emulando el socialismo cubano y de la abusiva “ley de reparación” a los damnificados por el Gobierno Militar desde 2009. Mientras, desde esa fecha, duerme en un cajón la correspondiente a la reparación de los muertos injustamente, sin tener nada que ver, por la guerrilla urbana (de la cual formaban parte las muchachas).

Hace tiempo que una silenciosa mayoría ciudadana quisiera dar vuelta la página, mirar para adelante y declarar una amnistía integral y humanitaria que termine con el oportunista abrazo de los medios públicos al rencor social ideológico de la izquierda y permita la unión de todos los uruguayos; “respetando el disenso” sobre un tema que tuvo lugar hace más de 50 años y fue iniciado por un puñado de soñadores que, fracasando en su desquiciado intento, provocaron la conmoción posterior que sufrimos todos y hoy se reaviva con actos como el del Palacio Legislativo.

El rencor social no puede ser eterno, es hora de ponerle fin y definitivamente dejar descansar en paz, estén donde estén, a los aún nunca hallados.

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