Ciudadano neutral | Montevideo
@|La limpieza y recolección de residuos es uno de los servicios públicos que más incide en la calidad de vida. En Montevideo, pese a sucesivos cambios de sistema, inversiones y esfuerzos recientes, los resultados siguen sin alcanzar un nivel satisfactorio. Tras 35 años de gobiernos departamentales de una misma fuerza política, corresponde preguntarse si el problema no está en el modelo de gestión aplicado durante este período.
La responsabilidad no puede atribuirse exclusivamente a la Intendencia ni a los ciudadanos. Un servicio ineficiente, con contenedores desbordados, frecuencias inadecuadas y trabas para disponer de podas, muebles o escombros, favorece la presencia de basura en la vía pública. Sin embargo, tampoco se justifica la incivilidad ciudadana de arrojar desperdicios a la calle, disponerlos fuera de horario o abandonar voluminosos junto a los contenedores.
La experiencia internacional indica que ambos factores deben abordarse en simultáneo: un buen sistema debe facilitar que el vecino cumpla las reglas y, al mismo tiempo, hacer efectiva la responsabilidad de quien deliberadamente las vulnera.
Montevideo debería profundizar medidas concretas: ampliar la recolección domiciliaria para reducir progresivamente la dependencia de los contenedores en la vía pública, adaptar las frecuencias a las necesidades de cada zona, ofrecer un sistema rápido para retirar objetos voluminosos y utilizar intensivamente tecnología y datos para controlar el servicio. Algo se viene mejorando al respecto.
A esto debe sumarse una política sostenida de convivencia con fiscalización real. No es razonable esperar que nuevas campañas educativas resuelvan por sí solas un problema de décadas, ni resulta suficiente aumentar recursos sin evaluar rigurosamente los resultados obtenidos.
Treinta y cinco años constituyen un período más que suficiente para juzgar una política pública por sus frutos y no solo por sus intenciones. Una ciudad limpia requiere vecinos comprometidos, pero también un gobierno capaz de brindar un servicio eficiente. Montevideo tiene derecho a exigir ambas cosas.