@|Profunda tristeza, indignación y una gran impotencia.
La pasada madrugada murió de dos disparos en el pecho Nicolás Pereira, un joven de Minas, de solo 22 años que trabajaba en un almacén Kinko, en Montevideo.
Quienes me conocen saben bien que no soy afín a ningún partido político en particular, por lo que con estas palabras solo pretendo hablar como una ciudadana conmovida por el dolor de una familia, preocupada por la realidad de nuestro país. Que quiere al Uruguay y desea vivir en paz. Que todos podamos salir a estudiar, a trabajar o simplemente transitar por las calles sin el temor de morir asesinado.
Es evidente que este camino que se ha tomado contra la delincuencia no ha funcionado. Mejorar las cárceles para que estas no sean - como todos sabemos, escuelas del delito - y haciendo reformas educativas que apuesten a la excelencia y por sobre todo que incluya valores, que es lo que claramente estamos pidiendo a gritos como sociedad, son solo algunas de las ideas que hoy me resuenan.
Pido humildad y rectificar el camino. Por Nicolás, su familia, y por cada uno de nosotros, uruguayos.