Nota aclaratoria

@| El domingo 6/6 Tomer Urwicz publicó en El País una nota comentando nuestro trabajo “Ventajas comparativas reveladas en disciplinas científicas y tecnológicas en Uruguay”. El título de la nota fue “Uruguay produce en ciencia un 25% menos de lo que se podría”. El martes 8/6 Leo Lagos publicó en La Diaria otra nota titulada “Uruguay invierte en ciencia con más eficiencia que Israel, Corea del Sur y Japón, entre otros países”.

Lamentamos las reacciones airadas en redes sociales, los epítetos recibidos y los volcados sobre otras personas. Entendemos que algunos comentarios son de recibo. En base a las notas periodísticas y sus repercusiones hacemos las siguientes apreciaciones y rectificaciones.

Lo titular y lo central. Los titulares de ambas notas destacan aspectos que están en nuestro trabajo pero que no son centrales al mismo. Nuestros objetivos explícitos fueron caracterizar la evolución de la producción científica uruguaya y establecer las áreas en las cuales el país posee una ventaja comparativa revelada (VCR).

El estadio de nuestro trabajo. En ciencias sociales el flujo de producción implica que los estudios se editan inicialmente como documentos de trabajo (working papers), se presentan en seminarios y conferencias y se someten a revistas arbitradas. La publicación definitiva es un proceso largo que raramente tarda menos de un año. La interacción y enriquecimiento se da en las fases previas y es en ellas que estamos en este momento.

La medición de la producción científica. En nuestro trabajo indicamos: “La especificación de cuál es el indicador adecuado de producción científica es en sí mismo un elemento de debate entre áreas de conocimiento.”

Nuestra aproximación es bibliométrica. No es la única posible y tampoco pretende ser una visión reduccionista. Dentro de sus ventajas esta la objetividad y que puede seguirse consistentemente en el tiempo y a través de disciplinas.

Todos los indicadores descriptivos de una sociedad tienen limitaciones. Por ejemplo, la tasa de desempleo es la ratio entre los desempleados y la población económicamente activa. Quien haya trabajado al menos una hora en la semana anterior se considera empleado. Muchos encontrarán esta definición restrictiva, sin embargo, los institutos de estadística siguen consistentemente esta metodología estándar. Las estadísticas deben ser interpretadas en función de lo que dicen y comprendiendo sus limitaciones. Las nuestras también.

La crítica a los resultados. Algunos de nuestros resultados son esperables, otros son sorprendentes. Ni lo primero ni lo segundo es base para la validación o desacreditación de ellos. Los datos son públicos y las decisiones metodológicas están explicadas, por lo tanto, quien lo desee, puede reproducirlos o refutarlos.

Sobre las causas. El objetivo de nuestro trabajo ha sido describir, no explicar. No tenemos estrategia de identificación que distinga entre hipótesis alternativas que razonablemente se pueden considerar. En lo central mostramos un gran crecimiento de la producción científica entre 1996 y 2019 que genera un aumento de la participación uruguaya en la producción científica mundial y aplicamos una metodología que permite indicar en qué disciplinas se cuenta con VCRs. Esta metodología no es nuestra ni es nueva. Ha sido aplicada a una variedad de campos, incluida la producción científica pero, por sí misma, no permite explicar las causa del crecimiento en la producción ni las causas de la existencia o inexistencia de una VCR en una disciplina.

Sobre las recomendaciones de política. Nuestro trabajo no hace recomendaciones. Decimos: “es importante aclarar de modo explícito que la evaluación normativa de los resultados no es única ni determinante”. Explicamos que enfrentados a un área en que Uruguay no tiene una VCR las autoridades podrían reconocer esta realidad actual y asignarle una participación minoritaria de fondos, o alternativamente, podrían desear revertir esta situación con una asignación más que proporcional al sector.

Sobre el gráfico de dispersión respecto a I+D. Se nos hizo notar que nuestro documento no incluye el intervalo de confianza en la proyección lineal entre cantidad de documentos y el gasto en I+D. También se nos hizo notar un posible sesgo de sobrevivencia debido a la inclusión de países con al menos 1500 publicaciones anuales. Son comentarios razonables.

En la versión actual del trabajo incluimos el intervalo de confianza. Uruguay efectivamente queda por debajo del mismo en referencia a su nivel de gasto en I+D. Asimismo, realizamos ejercicios de robustez incluyendo países con más de 1000 y más de 500 publicaciones anuales. Esto deja fuera del análisis a: Angola, Baréin, Botsuana, Burundi, Cabo Verde, Camboya, Chad, El Salvador, Gambia, Guatemala, Honduras, Lesoto, Madagascar, Mali, Mauricio, Mozambique, Myanmar, Namibia, Níger, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, RD Congo, Ruanda, Togo y Trinidad and Tobago.

Sobre la valoración cuantitativa de la eficiencia en el gasto. Reiteramos que este no es el núcleo de nuestro trabajo y por ello no presentamos mediciones alternativas y una modelación más sofisticada. Eso sería el objeto de un trabajo en sí mismo. De todos modos, aclaramos que en los ejercicios de robustez considerando países con al menos 500 o 1.000 publicaciones anuales se encuentran resultados cuantitativamente similares a los presentados en el ejercicio con países de más de 1.500 publicaciones anuales. La distancia vertical a la línea proyectada en cada uno de estos casos es 17%, 23% o 25%, respectivamente. Dado que la estimación es una log-log, la pendiente de la recta graficada se interpreta como una elasticidad. En los tres conjuntos de países este coeficiente toma un valor de 0.76, 0.73 y 0.72, respectivamente. Esto implicaría que un nivel de inversión en I+D un 10% superior estaría asociado a un nivel de producción científica de entre 7.6% y 7.2% superior.

Sobre productividad de los investigadores. En nuestro documento reportamos que cada 100 investigadores se producen anualmente 75 artículos científicos. Este resultado es muy cercano al que figura en la reciente comunicación de Investiga Uy (Asociación de Investigadoras e Investigadores del Uruguay) de 0.78 artículos por investigador en el promedio 2015-2020. En el análisis de dispersión, nuestro resultado indicaba que Uruguay estaba 7% por debajo de la proyección vertical. Esta distancia se encuentra dentro del intervalo de confianza por lo que no es estadísticamente significativa.

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