Dr. Jorge Cassinelli | Montevideo
@|Convertir un libro destinado a niños en un vehículo de promoción política partidaria constituye una práctica profundamente cuestionable e improcedente. La infancia debería ser un ámbito de formación, imaginación y descubrimiento, no un terreno para la construcción anticipada de adhesiones ideológicas o la instalación de figuras políticas como modelos incuestionables.
Más allá de la valoración que cada ciudadano pueda tener sobre José Mujica, utilizar la literatura infantil para difundir una determinada visión política o promover una figura pública, introduce una lógica de adoctrinamiento que resulta incompatible con el respeto por la libertad de pensamiento y la pluralidad democrática.
Una sociedad madura debe transmitir a sus niños valores universales —la solidaridad, el esfuerzo, la honestidad, el respeto y la responsabilidad—, no convertir los espacios educativos o culturales destinados a ellos en instrumentos de propaganda o culto personal.
La democracia se fortalece formando ciudadanos libres y críticos, no buscando moldear desde la infancia simpatías políticas predeterminadas.