César Fontana | Montevideo
@|Al momento de escribir estas líneas no han pasado más que pocas horas del gigantesco triunfo del Sr. Jaime Milei en las elecciones presidenciales argentinas, pero los agoreros de siempre, dentro y fuera de Uruguay, ya han comenzado a preocuparse.
¿Qué pasará con Milei? ¿Cuántos legisladores tiene Milei? ¿Cómo Milei aplicará sus ideas? Y un largo etcétera. Un poco apurados da la impresión. En este momento lo que debería de ocupar sus mentes sería la sana alegría de que la República Argentina se haya liberado de un grupo de delincuentes que ha dejado por otra parte a algo más del 40% de los argentinos debajo de la línea de pobreza, a pesar de la última, impresentable e inmoral jugada de la “operación platita”. Esto y no otra cosa es lo que debe tenerse presente ahora y no elucubraciones sobre el futuro.
Por supuesto, muchos de los que así piensan son los auténticos representantes de la llamada “derechita cobarde” como le ha denominado el cientista político argentino Agustín Laje, uno de cuyos mayores paradigmas es el Partido Popular de España. Claro, ellos preferían al sector “bien pensante” de JxC cuyo estrepitoso fracaso se puso de manifiesto en la primera vuelta de las elecciones y que ahora se ve en la necesidad (por lo menos por sus elementos más inteligentes) de apoyar al futuro presidente. Qué triste. Es tan lindo festejar.