Enrique Rotemberg | Montevideo
@|Ante la evolución y extensión del conflicto en Medio Oriente, el mundo no debería estar contra Israel sino apoyarlo en la defensa de su territorio y sus habitantes.
¿A quiénes se enfrenta el Estado de Israel?
A poderosas organizaciones terroristas que tienen un arsenal de armamento superior a muchos países, una capacidad de reclutamiento que capta adeptos de todas las edades; desde la niñez cuando se les viste como ellos incluso con armas que simulan ser las que usan, y unos ingresos económicos que no tienen límite y les permite por ejemplo dar un premio a cada terrorista que se multiplica por el número de rehenes que capturaron en territorio israelí.
El deber en seguridad de quien gobierna el país es proteger a sus habitantes.
Eso no significa que siempre se pueda prevenir un secuestro, una situación de violencia sexual o un homicidio, pero se debe evitar que los crímenes una vez ocurridos queden impunes con sus perpetradores celebrando y planificando reiterar los delitos más aberrantes en muchas ocasiones. Con errores del pasado que Israel no quiere repetir, como haber liberado y devuelto a sus lugares de origen a terroristas que mataron o planificaron la muerte de personas que vivían o se encontraban temporalmente en Israel; tiene la obligación de traer de sus hogares a las víctimas del secuestro el 7 de octubre, que fueron conducidos a la fuerza a la Franja de Gaza con vida. De algunos volverán sus cuerpos, otros llegaran con graves secuelas.
Numerosas Organizaciones que preconizan los Derechos Humanos olvidaron a la familia Bibas, Kfir de un año, Ariel de 5 años y sus padres Shiri y Yarden, capturados en la masacre del Kibutz Nir Oz al sur de Israel, de los primeros kibutzim fundados en Israel en un área en ese momento improductiva del desierto del Neguev.
En cambio los judíos junto a más personas civilizadas del mundo rezamos a diario por su retorno con vida.