Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|Alguien tiene que explicarnos qué pasó con los Bañados de Carrasco.
Yo no soy técnico en ambiente ni tengo un cargo público, soy un ciudadano más, de esos que ven las noticias y se quedan con la sensación de que algo no cierra. Y esto no me cierra.
El ministro Ortuño llegó al Ministerio de Ambiente con una historia que a cualquiera le genera respeto: profesor de Historia, años de trayectoria política; nadie le discute eso. El problema no es quién es, es qué está haciendo con el cargo.
Resulta que los Bañados de Carrasco (un humedal de más de mil hectáreas, de los más importantes que tenemos, de esos que frenan inundaciones y filtran el agua) estaban en la lista de zonas a proteger en la versión final del decreto, que firmó el propio Ortuño junto al presidente.
Esa protección desapareció.
Así, sin más, nadie explicó por qué. ¿Y saben qué pasó al otro día? Se supo que un empresario argentino tiene un proyecto inmobiliario gigante pensado justo para esas 228 hectáreas. Yo no voy a decir que hubo algo turbio, porque no tengo pruebas y no me corresponde inventarlas; pero tampoco soy tonto.
Cuando un ministerio saca una protección y enseguida aparece un negocio privado esperando para meterse en esa misma tierra, lo mínimo que uno pide es una explicación; pero hasta ahora, silencio.
Y no es la única vez.
Con la represa de Casupá pasa algo parecido, el propio estudio de impacto ambiental reconoce que se van a perder cientos de hectáreas de monte nativo, praderas y pajonales, y que se va a inundar un área enorme; ecosistemas que capaz no se recuperan nunca.
Y otra vez, el ministerio que debería frenar eso, lo deja pasar.
A mí me enseñaron que el Ministerio de Ambiente existe para cuidar lo que tenemos, no para firmar el papel que lo destruye; por eso pregunto, como cualquier vecino tendría derecho a preguntar:
¿Quién decidió sacar la protección de los Bañados de Carrasco? ¿Con qué informe técnico, si es que existió alguno? ¿Por qué nadie da la cara para explicarlo?
No me alcanza con discursos de que “este gobierno cuida el ambiente”; cuídenlo con hechos, no con palabras.
Mientras no haya respuestas, la duda queda instalada, y con toda razón.
Esto no lo escribo con bronca ciega; lo escribo porque creo que como ciudadanos tenemos derecho a saber qué se hace con la tierra que es de todos. Y por ahora, nadie nos lo está explicando.