Rafael Rubio | Montevideo
@|El escorpión y la rana (fábula de origen desconocido, atribuida a Esopo).
“El escorpión le pidió a la rana que lo cargara para cruzar el río, la rana le dijo: - ¿cómo sé que no me picarás?-. El escorpión respondió: - porque haría que ambos nos ahogáramos-. La rana aceptó; y a la mitad del río el escorpión picó a la rana. Cuando la rana le preguntó: -¿por qué?, si los dos vamos a morir-; el escorpión respondió: -es mi naturaleza-”.
Al primero que se recuerda era uno como él, que lo puso al frente del Ministerio del Interior. Los delitos crecieron de forma continua durante todo su período. Si faltaba poco para convalidar el desastre, esta persona mientras fue Ministro del Interior fue capaz de sacar un libro donde narraba sus fechorías como guerrillero. ¿Alguien puede creer que la policía podría seguir a quien pretendía ser su autoridad con esa naturaleza?
Luego, como tenía “glamour” (textual) puso como presidente del ente petrolero (una de las 500 empresas más grandes de Sudamérica) al hijo del fundador del MLN. Sabemos cómo terminó, tuvo que renunciar a la Vicepresidencia de la República por haber “vaciado” el ente estatal y comprarse un short de baño con la tarjeta corporativa de la petrolera.
En una de las muchas velas al socialismo que encendió y todas se apagaron, puso al frente a un diputado de su entraña. Tuvo que renunciar, porque fue procesado por la justicia.
Blanca es mujer, ¿cambiará la pisada o será más de lo mismo?