Esteban Vicente | Colonia
@|No hay más que palabras de admiración; ¡se acaba de completar otra jornada de 18 horas en la Cámara de Representantes! Este es ejemplo cabal en contra de quienes propician la reducción de la jornada laboral y que es desarrollada por el partido que cobija a los impulsores de la misma.
¿Qué se trataba? Aparentemente se habían nombrado a un grupo de correligionarios de uno o dos partidos políticos para integrar el personal uruguayo en la CTM de Salto Grande. Para algún distraído, no se trata de una competencia atlética, sino de la Comisión Técnico Mixta, nombre que le dieron hace casi 50 años entre argentinos y uruguayos a quienes se supone que administran la represa hidroeléctrica construida para aprovechar la energía que produce esa caída de agua del Río Uruguay. Es Mixta porque hay personal de los dos países y se supone que es Técnica porque se ocupan de la represa, de su mantenimiento, de su funcionamiento.
Afortunadamente y gracias a los desvelos de un preocupado representante de la oposición, se descubrió que el gobierno habría hecho algo inédito en la política, ¡o sea nombrar a algunos correligionarios en un organismo estatal! Esta sacrificada y populista actividad se suma entre otras, a la organización de un plebiscito contra la seguridad social que pretendería liquidar a las AFAPs, establecer monto de las jubilaciones y apropiarse de los ahorros de quienes están afiliados.
Sin duda se trata del ejercicio de derechos democráticos que existen en nuestro país, no así en aquellos en los que son gobernados por autócratas como Diaz Canel, Maduro u Ortega y que tienen simpatías entre miembros de la oposición.
Ha habido un constante abuso de cualquier medio, método o instrumento para tratar de defenestrar al gobierno actual y de pretender hacer olvidar los errores (omisiones, deslices morales o materiales) que ocurren invariablemente cuando se ejerce una actividad tanto pública como privada, sea ésta conducida por hombres o mujeres o de grupos LGBT’s.
Por favor, basta de hacerle creer a los incondicionales, incautos o poco informados que los “buenos” son de izquierda y los “malos” de derecha.
Finalmente todo ese laburo de tantas horas se habría arreglado con otra “repartija” de cargos, algo muy diferente de lo que habían expuesto al convocar la interpretación.
Creemos que se necesita un poco más de vocación cívica, y dedicarse a intentar buscar soluciones a los problemas que realmente aquejan a la mayoría de la población, y no malgastar el tiempo y el dinero de los contribuyentes en mezquinas tribulaciones político-partidarias.