La ofensiva contra jueces y fiscales

@|Los términos del idioma van quedando estrechos para calificar la actitud pérfida y miserable de la oposición y del sindicalismo comunista hacia el Presidente Luis Lacalle Pou.

Se perdieron todos los puntos de referencia en orden a la convivencia política civilizada que ha sido prenda de orgullo, allí donde había límites infranqueables para el reproche y la crítica. Ahora todo vale, porque en la estrategia de la izquierda todo suma en la innoble tarea de entorpecer la gestión del Presidente.

Ahora se suma un nuevo componente, también dirigido a desestabilizar por reflejo el gobierno de Lacalle Pou: el ataque, ya sistemático, a jueces y fiscales toda vez que estos se pronuncian contra los bajos intereses del conglomerado opositor. Entonces empiezan las sospechas, las acusaciones veladas y hasta el pedido de cambio de magistrados, una barbaridad de tipo fascicomunista. Porque cuando se busca desestabilizar, su botín más preciado es subyugar al Poder Judicial.

Proclamado sin medias tintas en los mandamientos del dogma chavista, aunque frustrado a tiempo cuando el pueblo chileno rechazó el proyecto de constitución y recién cuando el hombrecito del Perú quiso hacer lo mismo.

Porque la imparcialidad en los fallos judiciales y en los dictámenes fiscales obsta a las pretensiones hegemónicas de cualquier ideología totalitaria, tal el caso del “kirchnerismo” aborreciendo la “mafia judicial”.

Aquí y ahora, la oposición frentista-sindical apunta a eso precisamente, amedrentar a jueces y fiscales mediante la sospecha y la frivolidad en sus opiniones cuando las cosas no caen en su objetivo principal: desestabilizar el gobierno de Lacalle Pou. En su embestida, hasta la ignorancia se da la mano con la mala fe cuando algunos senadores proponen “apelar” los dictámenes fiscales, sin saber el disparate que están diciendo. Lo cual no deja de tener su vis cómica, por lo menos, tratándose de gente tan encumbrada.

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