Daniel Gianelli | Montevideo
@|La revista ˝New York˝ anunció el pasado jueves 19 la suspensión aplicada a una de sus reporteras ˝estrella˝, Olivia Nuzzi, por reconocer una ˝relación personal no física˝ de muchos meses con Robert Kennedy Jr., quien hasta hace solo unas semanas competía en la carrera presidencial de Estados Unidos y que tras su retiro anunció su apoyo a Donald Trump.
Los editores de la revista informaron que Nuzzi ˝quedaba apartada de sus funciones tras confesar una relación personal que ponía en peligro la credibilidad de su trabajo con una figura pública˝.
Fundamentaron la decisión en que ˝esa relación personal con una persona relevante para la campaña mientras estaba informando sobre ella˝ constituía ˝una violación de las normas de la revista sobre conflictos de intereses y divulgaciones. Si hubiéramos estado al tanto de esta relación˝, añadieron ˝ella no habría seguido cubriendo la campaña presidencial˝.
Aclararon que ˝no han encontrado inexactitudes ni evidencias de sesgo˝ en el trabajo de Nuzzi y anunciaron que van a ˝encargar una revisión más exhaustiva˝ del caso. No obstante, New York ˝lamentó esta violación de la confianza de nuestros lectores˝.
Nuzzi, por su parte, aclaró que ˝la relación nunca fue física (y) debería haber sido revelada (a sus jefes) para evitar la apariencia de un conflicto˝. Por ello lamento profundamente no haberlo hecho de inmediato y pido disculpas a aquellos a quienes he decepcionado, especialmente a mis colegas˝.
Esta historia, ampliamente difundida en medios y ambientes periodísticos de Estados Unidos, revela el respeto del medio por sus lectores y por principios y normas éticas que tienen como norte preservar la credibilidad y la confianza del público, su compromiso con una información de calidad y por evitar eventuales conflictos de interés.
Un buen espejo donde mirarse.
El caso coincide con frecuentes cuestionamientos al comportamiento de comunicadores a quienes se acusa de no proceder en su tarea informativa con la honestidad y neutralidad debidas, por dejarse llevar por sus afinidades, simpatías, o vinculaciones personales o políticas. Lo cual se considera una falta de consideración y respeto por la opinión pública.
Los cuestionamientos no son nuevos, más evidentes quizás por la proximidad de la elección nacional. Particularmente por la reciente incorporación de periodistas que se han comprometido abiertamente en la actividad política.
La verdad es que ninguno de estos ˝pases˝ podría considerarse sorpresivos. Al menos para quien ha seguido con atención las respectivas trayectoria profesionales. Un joven y perspicaz comentarista de este diario describió acertadamente que uno de estos ˝pases˝ se ˝ha dedicado a informar con la palabra y a opinar con los ojos˝. No le faltaba razón.
Los cuestionamientos que se expresan en estos días merecen considerarse seriamente por los medios y por los periodistas que cumplen funciones informativas. Porque deberían contribuir a subir la vara de las exigencias profesionales. Por el respeto que merece la ciudadanía pero también a fin de mejorar la calidad democrática del país.