A.D.V. | Montevideo
@|Sin las alharacas de una prensa exitista, la selección Sub- 20 partió, con la ilusión bajo el brazo y relativas expectativas, a disputar el Campeonato Mundial de Fútbol en Argentina. Y la ilusión fue creciendo a medida que los resultados favorables aparecían. Y se sumaban hinchas que ahora sí creían que era posible llegar a la hazaña de conquistar la preciada Copa que FIFA otorga cada 2 años.
Finalmente, superando diversos contratiempos, lesiones, suspensiones y en el partido final errores arbitrales, un VAR obsesivo en hallar una falta uruguaya, 13 minutos de descuento y la presencia (veladamente influyente) del italiano Infantino, actual Presidente de FIFA, Uruguay, merecidamente por su visible superioridad ante Italia en todo el partido, salió Campeón.
Esperamos 73 años para alzar una Copa Mundial en Fútbol y, paralelamente, desde el Maracaná a la fecha, el país ha vivido años de turbulencia política, onírico terrorismo frustrado, gobierno de facto, muertos y desaparecidos, trabajoso retorno a la democracia y sucesivos gobiernos de diversas tendencias filosóficas que, paso a paso, casi sin apreciarlo, lo fueron llevando a una lenta ‘’deconstrucción’’ política social.
Finalmente, en el año 2020 el electo Presidente Luis Lacalle Pou asume con un Plan de Gobierno que llevará a cabo con la colaboración de 5 partidos, integrando una fuerte coalición que, bajo el amparo de la LUC (una ley elaborada para cubrir falencias, depurar el obeso Estado recibido, achicar el déficit fiscal y optimizar la economía) procura, superando iniquidades, elevar la calidad de vida de los uruguayos y lo logra.
Las cosas no surgen de la casualidad, algo hay que hacer bien para lograr el éxito y Uruguay, en este 2023, a 73 años del logro del Maracaná, reedita la hazaña conquistando un título mundial; mientras, a la misma vez, el país logra regionalmente un enorme reconocimiento por su democracia política. Nuestro Presidente es elogiado y envidiado por los países de la región, nuestros ministros de Economía y de Salud son felicitados por los organismos mundiales, las calificadoras bajan el riesgo país, el gobierno baja el déficit fiscal, la inseguridad y la pobreza, y la inflación se contiene en un dígito (mientras en los vecinos explota). Y todo luego de haber capeado la pandemia, la crisis por la guerra en Ucrania y la tozuda oposición en nuestro país.
El momento es de la Sub-20 innegablemente, pero nada surge espontáneamente de la nada y si profundizamos la mirada, comprobaremos que estas cosas suceden cuando los países marchan bien, al ritmo de gobiernos exitosos. Y este gobierno es coautor y socio en los reconocimientos apoyando fuertemente también al fútbol, el deporte nacional que, más allá de banderías o ideologías, nos une con el color del cielo que nos cubre a todos los uruguayos.