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La lucha por el poder

A.D.V. | Montevideo
@|En estos días, Argentina está viviendo un momento de efervescencia política que saca a la luz la degradación inquietante a que puede llevar la lucha por el poder.

Enfrascados en una incomprensible puja por gobernar un país que está viviendo uno de sus peores períodos, se enfrentan peronistas, kirchneristas, macristas, radicales, libertarios, comunistas, socialistas y muchos más hasta 45 partidos en el orden nacional y 700 en la política de distrito.

Una Argentina en su peor momento político, económico y social; en el final de un gobierno que ha actuado bajo la nefasta influencia del grupo “K” y su ala radical, La Cámpora, con la inepta conducción de un presidente, títere al inicio y rebelado luego, en desenfrenada caída. Con un 50% de su población bajo el límite de pobreza, una inflación desorbitante de un 140% anual (previsto) y una deuda externa impagable conjunta de la administración central y el BCRA de US$ 440.000 millones, casi el 69% del PBI y un desorden institucional en sus provincias que raya en lo impensable.

¿En qué cabeza puede caber, si no fuese tan sólo tener el poder, el afán de gobernar el país en estas condiciones? Donde Buenos Aires, la capital, debe soportar por mes, entre piquetes, manifestaciones y acampes, la inexplicable cifra de 700 eventos.

En este año de elecciones nacionales y provinciales se ha llegado, quizás, a la pérdida total de los límites de la ética política. Desembozadamente los intendentes y punteros políticos reparten heladeras en “la Matanza” y colchones y billetes en otros distritos; mientras en Jujuy, provincia dirigida exitosamente por el radical Gerardo Morales, el kirchnerismo y la izquierda unidas, propician feroz enfrentamiento a nuevas leyes del gobierno local, incentivando a una turba de alborotadores con $500 a cada uno para quebrar la institucionalidad y enfrentar a la policía tirando piedras. Todo esto filmado y difundido en los medios públicos, con lujo de detalles y declaraciones de beneficiarios.

Mientras un grupo de obnubilados fanáticos mantiene viva la imagen maniquea de la corrupción (la condenada por la justicia por robo al Estado en la “Causa Vialidad” (por 90.000 millones de pesos) Cristina F. de Kirchner), la oposición política macrista, insólitamente sigue discutiendo puestos de poder en lugar de unirse sumando fuerzas. Parece una derecha libertaria creciendo en la opinión pública que reniega de la casta política y complica el panorama electoral; y hasta un piquetero, Grabois, aspira a la presidencia apoyando a la auto proscripta C.F. de K.

En tanto pobreza, inseguridad, inflación, corrupción y deuda al FBI alcanzan límites inimaginables.

Oscuras ambiciones impiden racionalizar anhelos de poder político, poniendo un enorme manto de duda sobre la ética democrática de la nación argentina.

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