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La escuelita del crimen y el fobal

Dr. Carlos Sarroca Solé | Montevideo
@|¡Qué bajo hemos caído! ¿Dónde quedó la Suiza de América? Aquel orgullo por la libertad y la cultura, hoy, erosionadas entre discusiones, dudas, realidades irrefutables.

Hay que quitar telarañas y enredos para rememorar, añorando, de qué y cómo fuimos, a un presente con miedo a desastres sociales, deterioro instituido, cundiendo el silencio y quietud que anticipa tormentas.

Frente a estos dramas no asoma el milagro prometido, sí inclemencias, demoliendo más y más esa sociedad que, en algún momento, deberá despertar de la subordinación para afrontar el país en el pantano de una casta caída en desgracia que ha sabido destruir la instrucción pública. Hay que reconstruirse para rescatar valores, que se profanan a diario.

No hay que aceptar impávidos esa información típica de una escuelita del crimen, pormenorizando fechorías, en lugar de retraerse y no dar espacio, no ahondando el problema. Junto a las “novedades del fobal”, capítulos que inundan largo los medios de comunicación.

En su lugar, hay que dictar progreso y detener el volcán de disparates. Impartir ideas, fortalecer los vínculos sociales, animar a ir a más. Hablar y mostrar, estimular y enseñar para abrir las ventanas al progreso.

Freno a la incompetencia, con soluciones eficientes y sin desviaciones políticas. No engañar con inacción, posponiendo el problema a la espera del olvido, camino de la servidumbre, señal de los oprimidos.

Nuestras mentes deben progresar con trabajo libre, no dependiente. Seamos lo que se logró antes, con cabeza y esfuerzo, no a redentores trepados al poder, con ideales ilusos compañeros de la ruina.

Hay que defender los valores patrios de una democracia manoseada; no a las mentiras, cuidando lo propio; adiós al rebaño populista del no hacer que destruye la nación independiente y soberana.

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