Dr. Edison González Lapeyre | Montevideo
@|En el ámbito marítimo.
El gobierno del F.A. ha incurrido en gruesos errores de gestión en el ámbito marítimo, fluvial y portuario, a través de dos ministerios que tienen competencia en esa materia; me estoy refiriendo al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
Por la limitación de espacio, en esta carta, haré referencia sólo a la Cancillería que ha errado en no integrar, con especialistas, la Dirección General del Área de Asuntos de Frontera, Limítrofes y Marítimos lo que la ha llevado a incurrir en errores de gestión entre los que cabe mencionar:
1- Que no dispuso, como correspondía, que, conforme a la Convención de Derecho del Mar, la extensión de nuestra plataforma continental acordada a nivel técnico con la comisión competente de la ONU, se registraran, en la Secretaría General de ese organismo, las cartas geodésicas y las coordenadas de nuestra p.c., a los efectos de que lo acordado fuese oponible a terceros.
2- Que no se abocó a negociar con Argentina la demarcación del límite de las respectivas p.c. más allá de las 200 millas.
3- Que si bien reclamó el respeto al Tratado del Río de la Plata cuando la Argentina aumentó el peaje en los canales que administra, sin someter, previamente, al análisis del plenario de la CARP, esa modificación reglamentaria, conforme al art. 14 del Tratado, luego debió iniciar el proceso de solución de controversias que correspondía y no lo hizo.
4- Que debió haber reclamado que el proyecto ejecutivo de dragado de esos canales, en lo que la Argentina llama Vía Troncal y que se está licitando, fuera también sometido al análisis de la CARP, conforme al art. 17 del Tratado.
5- Que permitió y avaló que las delegaciones de nuestro país en las comisiones binacionales con Argentina, en el ámbito acuático, se integraran, en su casi totalidad, por personas sin especialización e idoneidad en los temas a su cargo.
En cuanto a las declaraciones de la Vice Canciller Valeria Csukasi, sobre el Uruguay navegable, comparto su planteo porque, personalmente, desde muy niño, he navegado todo tipo de embarcaciones en nuestro ámbito marítimo y fluvial, incluso debo ser el único sobreviviente de la Maratón Motonáutica, que tuvo lugar en 1957 que unió la barra del Santa lucía a través de ese río y el río San José, arribando a la Picada Varela de la capital maragata. Amo navegar, especialmente a vela, por lo que apoyo su propuesta de un sistema integral de vías navegables, pero, eso sí, reclamando cautela para no generar expectativas que luego pueden verse frustradas.
Oportunamente, en sendas publicaciones, sostuve que el puerto de aguas profundas de Rocha, promovido por el Presidente Mujica, era inviable y lo mismo hice con la Hidrovía del Río Uruguay, del Presidente Lacalle Pou, con el puerto de Itapebí, del Intendente Lima, con los emprendimientos de los buques Alianza del Plata, Provincias Unidas y Paysandú; y el tiempo me dio la razón porque fundé mi opinión, principalmente, en la deficitaria ecuación económica financiera y en otras razones jurídicas y fácticas que afectaban su viabilidad. Esos emprendimientos eran positivos, pero ofrecían obstáculos que, en mi opinión, no iban a poder superar. De allí la cautela que hay que tener con estos proyectos.
Cuando la Marina Mercante uruguaya está desfalleciente; cuando la operativa, en el puerto de Montevideo, se está reduciendo significativamente; cuando la ANP, no sólo no puede profundizar el canal de acceso, y lo que es más grave, recuperar las profundidades alcanzadas en la administración anterior; cuando, en el Río de la Plata, la Argentina hace caso omiso del Tratado que lo regula, parecería que lo prioritario pasa por corregir este escenario tan ominoso.