Lucas A. Fraga | Montevideo
@|Algunos voceros del oficialismo se han rasgado las vestiduras ante la decisión de patrullar zonas rojas con vehículos militares. Era esperable. Incluso integrantes del cuerpo ministerial como Castillo demostraron su malestar.
Son los dogmáticos de siempre. Los atados a un modelo que fracasó en todos lados, pero que paradójicamente donde han gobernado “los suyos” se han caracterizado por ser implacables con la delincuencia.
Políticos vernáculos y fanáticos seguidores que ideológicamente han quedado en “orsay” desde la caída del “muro”.
Prefieren que sean los maleantes los que se paseen a su antojo por las calles matando ciudadanos. No hacen más que darles la razón a los que afirman que el FA no ha sanado traumas del pasado, al momento de reprimir el principal azote del país.
Al igual que los desaparecidos, “herida que no cierra y sangra todavía”, hay otra llaga que se reactiva día a día como una metástasis y arrasa con ciudadanos desde bebés, adolescentes, adultos y ancianos, que crece con progresión geométrica.
Para estos no hay manifestaciones ni “el día de …”; sólo un puñado de allegados que los llora.
Menos mal que dentro de esa coalición hay una corriente mayoritaria que parece apartarse de esas conductas nostálgicas.