Willian Izzi Rosa | Montevideo
@|¿Arte o destrucción? Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra grafiti significa: Firma, texto o composición pictórica realizados generalmente sin autorización en lugares públicos, sobre una pared u otra superficie resistente.
Actualmente vemos con mucha frecuencia que los edificios son blanco de dibujos o escrituras realizadas por autores anónimos. Se denominan grafitis o “arte urbano”. Los grafitis son algunas veces ejecutados por artistas locales que desean plasmar su arte y exponerlo al público.
Sin embargo, lo más frecuente es encontrar rayas, dibujos que no tienen explicación, insultos o malas palabras que reflejan el espíritu de ira o de destrucción de quien los produce.
Este es el paisaje urbano que nos hemos acostumbrado a ver y que se va incrementando a través del tiempo.
Este tipo de violencia callejera provoca la reacción del público y sobre todo de quienes ven estropeadas las fachadas de sus edificios. Es una imagen negativa para los turistas que nos visitan de otros países.
Con frecuencia, los grafitis no son borrados porque la nueva pintura significa una inversión a veces importante y por el simple hecho de que los grafiteros vuelven a pintarlos nuevamente. Para ellos una pared o una cortina metálica recién pintadas son como un papel en blanco ideal para expresar toda su brutalidad y enojo.
Sin dudas, esta actividad es una grave violación a la propiedad privada.
Como diseñador gráfico, me siento ofendido de vivir en una ciudad cuyas paredes están totalmente destruidas por personas anónimas cuyo objetivo es difícil de interpretar.
¿Qué podemos hacer? El artículo publicado en El País del día 2 de abril pasado, explica claramente que el grafiti es un delito y por lo tanto, en mi opinión, debe ser castigado como tal por la ley. Lamentablemente, no vemos ninguna iniciativa por parte de las autoridades por eliminar este flagelo que ensucia y afea nuestras ciudades.