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Feminismo, Marguery y la barra

Goy Viera Silva | Montevideo
@|No nos arrogamos la presunción de ser jueces inapelables de última instancia cósmica con opinión preceptiva divina. Es más, consideramos que el tema posee un contexto simple y al alcance de todos nosotros para la comprensión y solución de las polémicas que ocasiona.

Vamos a quebrar un gajo en favor del Sr. Fernando Marguery. Tenemos la suerte de que dicho Señor sea panelista de debate en “Esta boca es mía”. Ello es así, porque él conoce y domina todos los asuntos que debate y su opinión además, siempre discurre equilibradamente. No conozco personalmente al sujeto pero sus dichos son siempre objetivos y leales, atributo que lo define como persona.

Lo contrario manifiesta el Frente Amplio a través de sus mujeres “feministas” que, en forma destemplada y vituperante han calificado de misógino a Marguery en un intento habitual en ellos de “politizar” todo; hasta el sol y la luna si pudieran. Quien haya leído las palabras del Sr. Marguery pudo verificar lo que decimos.

Antes que nada debemos manifestar que la Mujer es mucho más importante que el Hombre, porque es la Madre de la Humanidad. Ella pone su cuerpo, sus órganos y su fisiología toda con mucho sacrificio para que exista el ser humano. Es biológicamente superior al Hombre. Y socialmente también lo es, porque heredó de la Naturaleza su condición de protectora-formadora-entrenadora de sus hijos, al igual que el Hombre heredó la condición de conductor-administrador de la dinámica de los elementos supra ámbito familiar y la fuerza física necesaria, complementándose la pareja en lo intelectual, que en esto último son similares, aunque muy a menudo ella lo supera a él también en eso.

Entonces, promover lo que se ha dado en llamar Feminismo es un absurdo, es subvertir el orden natural. Todo lo que termina en “ismo” es excluyente. ¡Vivan la mujeres y mueran los hombres! Tal sería la conclusión.

Las féminas, por su condición de tales tienen muchos y justificados privilegios legales en vigencia. Pero existen, al mismo tiempo, preceptos legales y constitucionales que no se cumplen. Estos son los que deberían cumplirse y dejar de molestar a todo el mundo con el feminismo y majaderear con las manidas cuotas presenciales en todo tipo de función.

Es absurdo que por ser mujer se le adjudique un cargo a una persona si no está capacitada. Se debería en cambio asignar funciones estrictamente por merecimientos curriculares, en todos los ámbitos y ¡cumplirlo a rajatabla sea mujer u hombre!

Entrando en la parte de los femicidios, casi todos obedecen a un problema cultural y de idiosincrasia ajenos a la posible gestión de ningún gobierno en el corto o mediano plazo. En cambio la violencia de género y el acoso son como dice el Sr. Marguery, aunque no creemos que hayan sido planificados como industria sino que fue un impensado hallazgo originado en nuestro ordenamiento jurídico que está sucediendo para beneficio de algunos que corren muy ligero.

Y a la barra : ¿qué podemos decirles? Que sigan arrojando sus propias miserias, ya que no perciben que se están hundiendo en ellas y que la gente está cada vez más saturada de falacias contumaces, lo cual los aleja de cualquier posibilidad de retorno al poder.

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