Daniel Curbelo | Maldonado
@|El proyecto de ley que busca prohibir el consumo de tabaco, marihuana y vapear en plazas y espacios infantiles es, en apariencia, una iniciativa loable. Sin embargo, al centrar la tutela de forma exclusiva en los niños, la medida exhibe un evidente sesgo populista: busca el aplauso fácil con un titular simpático mientras ignora deliberadamente al resto de la ciudadanía.
Esta delimitación restrictiva resulta derechamente discriminatoria. ¿Acaso los adultos no tenemos el mismo derecho a cuidar nuestros pulmones? La salud pública no admite categorías según la franja etaria. Es cotidiano y agobiante soportar concentraciones de humo en las veredas y accesos a bancos o reparticiones públicas, donde las personas quedan atrapadas en la fila recibiendo la estela tóxica de quienes fuman al lado.
Asimismo, ante la inminencia del verano, es inequitativo e irresponsable omitir la franja costera. En los días de calor, la estrecha proximidad entre los veraneantes en la playa convierte el humo ajeno en una agresión permanente, a lo que se suma el impacto ambiental de toneladas de colillas no biodegradables que contaminan la arena y el mar.
Legislar para la tribuna mientras se discrimina a los adultos en el espacio público deja en evidencia la falta de un criterio integral. El derecho a respirar aire puro en el ámbito común debe garantizarse para todos, sin excepciones ni demagogia.