Enrique Rotemberg | Montevideo
@|El actual régimen iraní rige los destinos de la República Islámica de Irán desde la caída del régimen monárquico del sha Mohammad Reza Pahlaví en el año 1979, con el Imán Ruhollah Jomeini como líder supremo, quien falleció en Teherán en 1989. Para ese cargo la Asamblea de Expertos eligió a Alí Jamenei, hasta ser neutralizado junto a otras jerarquías del gobierno el último día de febrero de 2026, y posteriormente su hijo Mojtaba Jamenei, fue designado sucesor.
En ese mismo año 1979, se produjo un asalto a la embajada estadounidense en Teherán por estudiantes universitarios iraníes, en la que los secuestradores pretendían canjear los rehenes retenidos, diplomáticos y ciudadanos norteamericanos por la extradición del sha que estaba en tratamiento médico por cáncer en Estados Unidos. La crisis de los rehenes en Irán se prolongó por un período de 444 días.
En 1980 ocurre la guerra entre los países vecinos, Irán e Irak, que se extendió hasta el año 1988, por diferencias religiosas y causas territoriales.
En el año 1983 el reconocido grupo terrorista Hezbolá, milicia pro iraní financiada por el régimen de los Ayatolá, cometió un atentado en la Embajada norteamericana en Beirut con decenas de muertos. Años después, en 1992, Irán atenta contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, con decenas de víctimas mortales y personas heridas. Dos años más tarde, acontece un nuevo atentado con explosivos frente a la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el recordado 18 de julio de 1994, con 85 muertos además de muchas víctimas heridas. Los promotores del ataque brutal continuaron sus vidas en Irán, acogidos por el régimen totalitario teocrático.
Como acontecimiento reciente, el gobierno australiano en agosto de 2025 tomó la decisión histórica de expulsar al embajador de Irán con su personal consular, tras confirmar su vinculación con ataques antisemitas en Melbourne y Sidney, además de designar a la Guardia Revolucionaria Iraní como organización terrorista. Esos ataques indiscriminados a la población e infraestructura civil continúan realizándose por Irán hasta el presente, en la guerra que lo enfrenta con Israel y Estados Unidos de América.
El gobierno iraní controla la vida pública y privada de su población mediante una ideología religiosa dogmática, prohibiendo la oposición, eliminando derechos individuales, discriminando mujeres y homosexuales, censurando a la prensa y reprimiendo violentamente (incluso condenando a muerte, asesinando compatriotas o amenazando a sus familias) a quienes pretenden cambios, sin importar si se trata de adolescentes, atletas de elite, deportistas seleccionados o individuos que desean una vida mejor. La República Islámica de Irán tiene mucho potencial para ser una referencia científica, deportiva y cultural, pero debería dejar de desafiar al mundo y sembrar el terror en Medio Oriente y el planeta con sus objetivos bélicos que tienen en su primer renglón la desaparición del Estado de Israel.