Roberto Alfonso Azcona | Montevideo
@|250.000 dólares a una universidad argentina mientras los niños mueren bajo su tutela.
El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) atraviesa un momento de profunda crisis institucional que, lamentablemente, ya no sorprende.
La reciente aprobación de un contrato por US$ 250.000 con la Universidad Atlántida Argentina para una diplomatura en infancias e instituciones, destinada a capacitar a 300 funcionarios, ejemplifica los problemas estructurales que aquejan al organismo.
Pese a advertencias claras de los equipos técnicos, que cuestionaron la falta de justificación fehaciente para la contratación directa por exclusividad y recomendaron consultar alternativas nacionales, como la prestigiosa Universidad de la República, el Directorio oficialista avanzó con la decisión en una sesión virtual, incorporándola como asunto extra y urgente.
Este episodio no es aislado; se suma a denuncias sindicales sobre sobrecarga de servicios, falta de recursos, contrataciones cuestionables de asesores y, sobre todo, a la dolorosa serie de fallecimientos de menores bajo tutela del Estado en los últimos meses.
Estos hechos han generado conmoción pública, pedidos de interpelaciones parlamentarias y críticas transversales por deficiencias en protocolos de protección y supervisión.
Paradójicamente, en medio de este cuadro de desmanejo evidente, la oposición, representada en el Directorio por Carina Gómez, ha mantenido una postura responsable y constructiva.
La directora se abstuvo en el caso del contrato argentino, documentando sus objeciones por incumplimiento de normas administrativas y exigiendo mayor rigor técnico y debate presencial; su rol contrasta con la opacidad y las decisiones unilaterales del oficialismo, demostrando que es posible ejercer control y crítica sin caer en obstruccionismo.
El INAU no puede seguir “haciendo agua” sin consecuencias graves para los niños y adolescentes más vulnerables.
Urge una revisión profunda de la gestión, priorizando transparencia, eficiencia y el interés superior del niño por encima de cualquier conveniencia política.
La oposición, con su acompañamiento técnico y fiscalizador, representa una vía necesaria para recuperar la credibilidad perdida.