Javier García Pena | Montevideo
@|Si hallamos nuestra cocina inundada por desborde del vertedero, no parece muy inteligente recurrir al balde y al lampazo antes de cerrar la canilla.
Ambas cosas son necesarias para adecentar nuestra casa, pero una tiene urgente prioridad sobre la otra.
Pues lo mismo ocurre con el desprestigiado combate a las drogas.
Cada vez más uruguayos (de puro ingenuos que somos, nomás) nos preguntamos por qué no se cierran y con el mismo celo, los grifos surtidores antes (o al mismo tiempo) de echar mano al humilde lampazo...
Cerrar las múltiples bocas de salida está muy bien y merece nuestro aplauso. Pero más eficaz resultaría -lo sostengo, a pesar de mi inocultable ignorancia- cerrar, simultáneamente, las pocas bocas de entrada.
Obviamente, es menos riesgoso atrapar a mil (pela)gatos que a un (rey) león.