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El futuro del trabajo

Señor mayor realista | Montevideo
@|La preocupación principal de quienes tienen real interés en el futuro del país y de la sociedad uruguaya deberían centrar sus esfuerzos en la consideración de la problemática del futuro del trabajo y de cómo adaptar a los individuos en un entorno incierto y cambiante.

Es indudable que los cambios tecnológicos y la evolución permanente de todo lo relacionado con la informática y la inteligencia artificial y aspectos afines ha adquirido una importancia considerable y su desarrollo a futuro pone en jaque a quienes no tienen conocimientos o habilidades especiales que les permitan adecuar su actividad ocupacional en el nuevo contexto. A ello se agrega la globalización de las actividades y la preocupación creciente por dejar de lado tareas en organizaciones que no contemplan la sostenibilidad, entre otros aspectos.

Esa realidad implica fundamentalmente temáticas tales como capacitación renovada y continuada, cambios en las tareas realizadas, eliminación de trabajos que fueron importantes en el pasado.

Las personas sin educación avanzada ni estudios específicos o que desempeñan trabajos asociados con el contacto presencial en comercios o servicios van viendo limitadas sus opciones laborales y ello tiende a agravarse cada vez más y en otros ámbitos. Es fácil apreciarlo en cualquiera de las actividades que todos realizamos en la vida diaria: automatización en la banca (cajeros automáticos, páginas web de servicios), pago de compras sin intervención humana en supermercados, emisión de entradas para espectáculos deportivos y de otro tipo, forma de realización de pedidos en locales de comida rápida, etc.

Los reclamos sindicales no toman en cuenta estos elementos y se limitan a exigir menos horas de trabajo, mayor retribución y mantenimiento de puestos laborales sin condicionamientos.

Este Gobierno ha trabajado en algunos sentidos de manera apropiada: comienzo de cambios en la educación, introducción de tecnologías nuevas en las empresas del Estado, planteo básico de una reforma jubilatoria inicial. Y el que lo suceda deberá continuar por ese rumbo, profundizando acciones.

Pero cada persona debería preocuparse de invertir en su educación y formación (i.e., cursos y certificaciones en línea), desarrollar “habilidades blandas”, ser flexible y adaptable.

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