Jorge Jaume | Montevideo
@|Días pasados, el Sr. Presidente Luis Lacalle Pou lanzó a la opinión pública la idea de fundir El Águila del acorazado Graf Spee y con el material resultante el Escultor Pablo Atchugarry diera nacimiento a una paloma de la paz.
Inmediatamente desde todos los frentes, oficiales, de la oposición, intelectuales, historiadores y público en general dieron con mayores o menores fundamentos o sin ellos la partida de defunción de tal ponencia.
Y así seguimos la tradición de nuestro querido Uruguay, empantanado.
Que tal si sacamos una sola y buena réplica de la obra y la exhibimos en el Museo Naval para ser disfrutada por todos y con dos carteles a los costados, uno que hable de su historia y otro que diga todo lo que hizo el pueblo uruguayo con lo obtenido del remate de la pieza: escuelas, centros CAIF, policlínicas, merenderos y hasta la creación de un barrio para sustituir un asentamiento.