Esteban Szabados | Brasil
@|He leído con entusiasmo la entrevista que este servicial diario le realizó a la Subdirectora de Educación de la Unesco.
Stefania Giannini, exministra y exsenadora italiana, puso los puntos sobre las íes en la cuestión de los celulares y de la inteligencia artificial. Advirtió que los móviles en la clase son una distracción que conlleva un problema de aprendizaje.
Es que uno de los pilares del aprendizaje es la atención y la concentración. Además, les llevaría unos veinte minutos recuperar la atención a los estudiantes.
En cuanto a la inteligencia artificial, dijo que era un desafío y gran oportunidad.
Piensa que debemos controlarla y regularla, y que aporta mucha información. Añadió que la educación no es solo transmitir conocimiento y desarrollar competencias técnicas, sino también estimular “el pensamiento crítico, abrir la mente, entender la tecnología y saber cómo usarla”.
Por mi parte, creo que si la inteligencia artificial suplanta el trabajo de los alumnos, será contraproducente para el desarrollo cognitivo.
“El lenguaje es la herramienta que permite desarrollar un pensamiento”, afirma el paleontólogo y neurólogo Emiliano Bruner. Por lo tanto, el exceso de comunicación visual en los dispositivos tecnológicos puede socavar la destreza lingüística de los niños. Es necesario controlar la exposición a los aparatos electrónicos.
Yo creo en el contacto directo con la naturaleza, que nos dará infinitas experiencias sensoriales que se traducirán en imágenes mentales y al final, en ideas. Además, es un excelente motivador y despierta el interés de los críos. Por ejemplo, contemplar la Luna, un atardecer, las olas del mar, un bosque azotado por el viento, en fin, la riqueza de la realidad viviente.