Goy Viera Silva | Montevideo
@|La postura adoptada por el Banco Central para el manejo de la tasa cambiaria, la inflación y una perversa desdolarización, nunca será practicada sin lesionar a la población. No es un error, sino que saben de antemano que los resultados macroeconómicos buscados serán logrados pero también saben con antelación sobre los perjuicios y daños que tendrán el comercio, la industria, la producción rural, los servicios y la gente de a pie.
Hace muchas décadas que hemos perdido la condición de país, o sea que el Banco Central actúa compelido por las multinacionales económicas llámense FMI, Banco Mundial, Calificadoras de Riesgo, etc. constituidas en el brazo armado de los gobiernos del 1er. Mundo que ocupan al 3er. Mundo económicamente, en lugar de hacerlo con tanques y aviones.
Desafiamos a los que cuando hablan de macroeconomía en realidad están hablando de la ortodoxia económica inventada e impuesta por el 1er. Mundo para su propia conveniencia. Desafiamos, repito, a que expliquen y demuestren en qué consiste el perjuicio de la Inflación; ya que la experiencia ha demostrado que hemos vivido mejor con una inflación de tres dígitos que con el actual 7% conseguido a través de la disminución del consumo público, el menoscabo del resultado de las empresas y el endeudamiento del Estado.
No hacen más que hablar del peligro de los salarios reajustables y la espiral inflacionaria. ¿En qué consiste el peligro? ¿Quiénes son los verdaderos perjudicados por la inflación? ¿Es un “tabú” quitarle varios ceros al peso como ya lo hemos hecho antes varias veces? ¿Qué cambiaría? El latiguillo de que “los ricos serían más ricos y los pobres serían más pobres” parece copiado del comunismo. Así como copiaron el de “que pague más el que tiene más”; el cual no sólo es discriminatorio sino que es inconstitucional, debido a que si aplicáramos –como corresponde- una misma tasa de Impuesto para todos ya que todos somos iguales, el que es más rico pagaría naturalmente más, de una forma lógica y razonable sin caer en la desigualdad de tasas discriminatorias que tácitamente avalan el irrespeto por el derecho de propiedad, al mejor estilo comunista.
La problemática social con Inflación alta sería la misma que la actual –de más que dudosa solubilidad ésta- pero habría muchos beneficios en ese aspecto con la aplicación de una Economía Inflacionaria que corte la actual injusta y monstruosa transferencia de recursos:
1) El dólar en su valor justo potenciaría las industrias exportadoras existentes y posibilitaría la formación de otras nuevas, rehabilitando además las cerradas por haber perdido rentabilidad a lo largo de décadas de “lucha antiinflacionaria” que aniquiló a muchas que eran emblemas del país (Ildu, Campomar, Funsa, Fontana, Metzen y Sena, Cristalerías, aceiteras, conserveras y pasteras varias, muebles, lavaderos de lana, hilanderías, curtiembres, zapaterías, y muchas otras).
2) Dichos factores crearían nuevos puestos de trabajo, y los salarios reajustables posibilitarían el consumo aumentando el Comercio que también produciría más empleos.
3) Se potenciaría al campo (la tradicional teta de la que todos los sectores maman en este país) posibilitando la inversión rural para expandir el uso de tecnologías pesadas, medianas y de calibre quirúrgico para aumentar la producción e industrialización y más puestos de trabajo y capacitación en todas las cadenas afines.-
4) El dólar volvería a ser el refugio protector de los ahorros y capitales de giro.
Para conseguir todo eso tendríamos que ejercer una Soberanía que deberíamos “comprar”, vista la realidad ineluctable y sempiterna a la que estamos sometidos.
Nuestra moneda de “compra” es la privilegiada ubicación estratégica de Uruguay en el medio del Atlántico Sur y ser un punto neurálgico del Continente. Ello facilitaría un tratado militar integral con EE.UU. que fortalecería nuestras Fuerzas Armadas y nuestra integridad territorial, incluyendo además nuestro libre albedrío en el manejo económico del país con la presencia material de EE.UU. en nuestro suelo.
El Uruguay se convertiría en un importante centro de producción en todos los rubros y en un punto de poder bélico a nivel mundial como lo son Israel, Ucrania o Corea del Sur. No olvidemos las amenazas que tuvimos, primero de Brasil y luego de Argentina, hace pocos años.