Alberto Arias Perdomo | Montevideo
@|Con desesperación el Frente ha iniciado su campaña electoral en forma por demás anticipada. Se ha olvidado que su obligada tarea es gobernar y no se justifica su omisión por más pánico que tengan ante el seguro triunfo de Lacalle Pou en la próxima contienda electoral. Hace muy poco tiempo en un programa televisivo conocido, un periodista invitado les reprochó a dos legisladores frentistas que la preocupación que los dominaba plenamente era la elección del 2029 y la candidatura de Lacalle Pou. Lo más grave es que su actividad electorera está basada en destruir todo lo hecho por el gobierno anterior, sin importarle las consecuencias que pueden tener para el país. No es su promoción la propuesta de planes constructivos para el bienestar del pueblo. Tampoco intentan cumplir promesas anteriores, y a parte de su afán de destruir, solo planifican cómo meterle más la mano en el bolsillo a la gente.
Felizmente en algunas cosas no han tenido suerte en su engaño, como en el caso del fallo del Tribunal de lo Contencioso sobre el puerto o la desaparición de los aviones Hércules que sin embargo permitieron viajar al Presidente en forma muy cómoda al exterior.
Pero sigue presente el misterioso caso de “María Dolores”, la decisión absurda de Casupá con consecuencias peligrosísimas si padecemos una nueva sequía (-independiente de muchos otros daños que va a causar-). La decisión sobre Cardama completa estas acciones torpes y nocivas, que aparte de desprestigiar a nuestro Estado, puede traer innumerables perjuicio para todos y va a llenar lamentablemente todo el tiempo político hasta la próxima elección.
Esto último, parece ser uno de los objetivos del gobierno, para evitar que de esa forma se hable de su pésima gestión gubernamental.