Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

Descripción descarnada

Héctor Barone | Montevideo
@|El Dr. Ignacio de Posadas escribió un excelente artículo en El País el pasado domingo 11/7, titulado “¿Hay para festejar?”. Un muy logrado resumen, como no podía ser de otra manera, dado quien lo escribe.

Sucintamente, Ud. describe con total objetividad, la total locura colectiva por la que atraviesa el mundo todo y el hegemón de EE.UU. Así las democracias empiezan a esfumarse en las tinieblas autocráticas.

El mismo hace una muy acertada, actual, somera, descripción de los EE.UU. bajo la administración del Sr. Trump. Este Sr., demuestra no estar a la altura de una de las democracias más importantes del mundo.

Al final de su anterior administración, entre otras cosas, lo demostró con la instigación a la rebelión y toma del Capitolio, sólo coartado por su valiente y poco recordado, Vicepresidente Mike Pence, que no se inclinó ante sus deseos antidemocráticos.

Hoy estos autócratas o seudo autócratas populistas, son moneda común en el mundo. Les importa sólo el poder y el dinero que éste trae; se rodean de séquitos obsecuentes. Basta ver a quiénes admira, cómo le gusta la pompa dorada, el salón de baile, en su reformada Casa Blanca, poner su nombre a todo, modificar el poder judicial y electoral, jactarse de sus no pago de impuestos, tener amigos pederastas como Epstein, humillar a sus aliados permanentemente pero luego pedirles ayuda, pretender anexar territorios según su voluntad, beneficiarse de masacrar un pueblo entero, para edificar la Riviera de su familia en Gaza, desacreditar la ciencia, el cambio climático, las vacunas y el orden mundial de posguerra, necesariamente e imperiosamente perfectible, pero imprescindible.

Estos nuevos dirigentes pululan en el mundo, convenientemente dividido, generalmente, en dos mitades totalmente antagónicas y enfrentadas, con una caída muy peligrosa de la confianza de los pueblos en los políticos cuando los hay, al ver que no encuentran acuerdos negociados que tengan como objetivo único y necesario, el bien común.

La democracia representativa con elecciones libres es, a pesar de sus imperfecciones, la única manera de intentar llevar a buen puerto este complejo, superpoblado, contaminado y limitado mundo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar