Abuelo inquieto | Montevideo
@| Crecimiento y oportunidades.
Uruguay cuenta con fortalezas envidiables: estabilidad democrática, seguridad jurídica, razonable paz social y excelente infraestructura digital. Sin embargo, enfrenta una restricción estructural insoslayable: nuestra productividad continúa muy por debajo de la de los países desarrollados y nuestra población prácticamente no crece. Al no contar con el bono demográfico de otros tiempos, no podemos esperar que el mero aumento de trabajadores impulse la economía. Necesitamos, inevitablemente, producir más y mejor con las personas que tenemos.
El verdadero desarrollo exige que el crecimiento económico se traduzca en mayores oportunidades de progreso para la gente. Para lograrlo, los esfuerzos del país deberían concentrarse en cinco prioridades estratégicas:
1 -Educación y talento: Urge mejorar sustancialmente la calidad de los aprendizajes, reducir drásticamente el abandono en la enseñanza media y potenciar la formación técnica. El foco debe estar en lograr mejores resultados con los recursos disponibles.
2 -Productividad en PYMES: Es indispensable modernizar a las pequeñas y medianas empresas facilitando la adopción de tecnología, digitalización, herramientas de inteligencia artificial y mejores sistemas de gestión.
3 -Ciencia aplicada al desarrollo: Resulta clave vincular de forma más estrecha la investigación científica con el tejido productivo, logrando transformar el conocimiento académico en innovación, nuevas empresas y exportaciones.
4 -Inserción internacional: Por el reducido tamaño de nuestro mercado interno, el país necesita profundizar su apertura comercial y exportar cada vez más bienes y, muy especialmente, servicios de alto valor agregado.
5 -Evaluación en el Estado: Es fundamental avanzar hacia una gestión pública que evalúe de manera sistemática sus políticas por los resultados reales obtenidos en la sociedad, y no únicamente por los presupuestos ejecutados.
El objetivo nacional no puede ser solo aumentar el PIB. Deberíamos procurar, en simultáneo, incrementar la productividad, elevar los salarios, dinamizar la movilidad social y generar empleos de mayor calidad. En definitiva, el gran desafío de Uruguay no es únicamente crecer más: es conseguir que ese crecimiento desarrolle capacidades y abra puertas para que más uruguayos puedan construir un futuro mejor.
Por ahora se ha avanzado poco en los referidos aspectos tan relevantes.