Dr. Esc. Eduardo Lander Tenzer | Montevideo
@|No puedo ser objetivo. No podemos serlo. No cuando uno presencia un ataque de una organización terrorista y asesinatos brutales a bebés, niños, mujeres, ancianos. Que celebra la muerte, que se vanaglorian de sus crímenes, que difunden en las redes sociales escenas que nos retrotraen a las épocas más oscuras de la Humanidad.
Hemos presenciado, asombrados, el ataque del grupo terrorista Hamás a la población civil del Estado de Israel. No a un ejército, no luchando por liberar territorios sino atacando a mansalva a indefensas personas en sus casas, sacrificando (ya no matando) y quemando a bebés, niños, madres, abuelos, violando mujeres, secuestrando y manteniendo de rehenes a niños en jaulas, y personas de todas las nacionalidades. Para luego huir, esconderse en alcantarillas o túneles, y nuevamente, cobardemente escudarse en niños y personas que viven su vida normal, con sus familias, como los lectores que amablemente leen estas líneas.
No es momento de analizar contextos, ni argumentar que Israel cedió el territorio de Gaza a los palestinos en el 2005, y que los terroristas de Hamás se apoderaron del mismo en el 2007. Quienes apoyan -no pronunciándose explícitamente- pueden informarse, investigar quién provee de luz, agua a Gaza. Quizá prefieran mantenerse en la ignorancia. O amparados en su antisemitismo, opten por condenar al Estado de Israel. Quizá sea preferible, que fueran valientes, y manifiesten explícitamente esa posición.
Con los terroristas no se puede negociar. Con quienes buscan la destrucción, sembrar el miedo, lamentablemente no hay paz posible ni las palabras lindas que algunas personas, organizaciones, afectadas por sus prejuicios, pronuncian alegremente.
¿Cómo combatir a terroristas que buscan sembrar el pánico y no tienen reglas? No puede transformarse a las víctimas en victimarios, y ello, sin perjuicio de sentir una enorme tristeza y lamentar todas las vidas que se ven truncadas.
No hay medias tintas. No cuando se enfrenta el terror, o se violan los derechos humanos de los niños y las mujeres. Los derechos humanos deben defenderse en todos los ámbitos, en todos los tiempos y especialmente hoy. Pero quienes no se comportan como seres humanos no merecen tutela.
Hoy nuevamente la historia vuelve a preguntarnos: ¿de qué lado estás? Es o Sí o No. La respuesta de individuos, organizaciones, nos muestran quiénes son y quiénes serán a futuro. Si realmente quieren vivir vidas buenas y hacer de éste un mundo mejor o estar del lado equivocado de la historia y ser instrumentos de regímenes autoritarios.
Debemos aprender las lecciones valiosas del pasado para comprender el presente. Y recordar y no repetir los actos de barbarie.
Por eso, no soy ni podemos ser objetivos. Sí al derecho a la vida, Sí al respeto de los derechos de niños y mujeres y de todo ser humano, Sí al Estado de Israel.