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Cuando los mejores no juegan...

Lucas A. Fraga | Montevideo
@|En torneos cortos de carácter internacional las lesiones y expulsiones (en esto la suerte también entra a tallar) siempre condicionan partidos. Sobre todo cuando los lesionados o suspendidos son “distintos” o sea aquellos jugadores que la crítica especializada califica de “insustituibles”. Generalmente los que suplen a esas figuras no están a la misma altura.

En 1954, alMundial de Suiza fue la mejor selección uruguaya que he visto, selección que sí tenía fútbol de propuesta. En la semifinal perdimos. No estuvieron Obdulio, Míguez y Abbadie. Sus ausencias no pudieron disimularse.

Brasil es un caso atípico porque siempre tuvo planteles con abundancia de cracks. En Suecia (1958) entraron en medio del torneo Garrincha y Pelé. Entonces la rompieron.

En Chile (1962), sale Pelé por lesión y surge Amarildo que fue clave.

Así y todo, en 1966 (Inglaterra) los rivales fueron a la caza de Pelé y lo sacan del torneo. Sin Pelé y con Garrincha en el banco, Portugal elimina a Brasil.

En ese Mundial de 1966, de la mano de Ondino Viera, con un fútbol prolijo pero conservador quedamos por el camino en cuartos de final. Pagamos caro el error del DT que sacó a Abbadie del plantel. Con éste en el campo hubiéramos sido mucho más ofensivos. Fiel a su estilo, Ondino puso a Milton Viera que reforzó el mediocampo.

En el Mundial de México en 1970, se lesiona Rocha que estaba en su apogeo. Maneiro y Cortés anduvieron muy bien y alcanzamos un cuarto puesto, pero el mejor no estuvo. Brasil en cambio tuvo varios “distintos”, en defensa y en ataque.

En Italia 90, Argentina pierde la final con Alemania. Maradona jugó con el tobillo a la miseria y Caniggia estaba suspendido.

En 1994, Maradona es excluido del Mundial por dopping.

En 2010, Suárez suspendido se pierde la semifinal. En 2014 es expulsado del torneo.

Con estos ejemplos (aunque hay muchos más) queda demostrado que los desequilibrantes, salvo excepciones (como la de Brasil que enumeré), no tienen suplentes que rayen a la misma altura. Hay jugadores para aguantar partidos, los desequilibrantes son los que los ganan.

No es para extrañarse pues, lo que sucedió en esta Copa América. Un plantel con distancia entre titulares y suplentes. Las ausencias de Araújo, Nandes y la lesión de Bentancur, que era el mejor contra Colombia, no pudieron disimularse.

Por otra parte, es costumbre generalizada que cuando perdemos, al analizar el encuentro, hacemos hincapié en “aquello que nos faltó”, poniendo en segundo plano los méritos del rival.

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