Enrique Rotemberg | Montevideo
@|El cancionero popular es una referencia cultural al igual que los libros, los periódicos o los documentos históricos. Algunas letras quedan en nuestra memoria como “Cielo del 69” que comienza así “Cielito, cielo que si Cielo del 69. Con el arriba nervioso. Y el abajo que se mueve…”. Y más adelante dice: “Mejor se ponen sombrero. Que el aire viene de gloria. Si no los despeina el viento. Los va a despeinar la historia”.
Nuestro país tiene muchos ejemplos de grandes personalidades que hicieron sacrificios personales en la conducción del país, empezando por el General José Gervasio Artigas, “Oriental en la vida y en la muerte también” del tema “A Don José”, pese a vivir en el exilio en Paraguay sus últimos años.
Destaco a políticos que ocuparon la Presidencia de la República como Joaquín Suárez, entre 1843 y 1852, quien pronunció la frase: “A la madre no se le llevan cuentas”, cuando no aceptó recibir la devolución de plata por parte del Estado por el dinero que había cedido de su patrimonio personal al Gobierno de Montevideo, para sostener al Ejército y las personas más necesitadas durante el Sitio de la ciudad.
Otro ejemplo que me viene a la mente es el Presidente de Uruguay Feliciano Viera, entre 1925 y 1919, quien falleció con 55 años dejando una esposa y 11 hijos, entre ellos la pintora Petrona Viera con sordera desde los 2 años. El año de su muerte en 1927, su familia debió hipotecar la casa particular que pasó al Banco República. Esta casa quinta es actualmente la Escuela de Sanidad de las Fuerzas Armadas.
Finalmente, es importante recordar al ex Presidente José “Pepe” Mujica, entre los años 2010 y 2015, quien considero que hizo grandes sacrificios personales por el bienestar del país con aciertos y errores, pero se destacó por su austeridad y por reconocer que la mejor forma de crecer como ser humano es a través de la educación y el trabajo digno.