Enrique Rotemberg | Montevideo
@|Estar presente en un campeonato mundial en el rol que sea, como dirigente, entrenador, preparador físico, jugador, periodista o hincha, es un acontecimiento que deja huella en la historia personal y en el historial deportivo del país. Uruguay está acostumbrado a participar en este evento que se realiza cada 4 años, con un fuerte compromiso con la historia, por las figuras que nos precedieron y jugaron en las condiciones más difíciles, demostrando la garra charrúa, como en la final de 1950 ante el anfitrión Brasil.
Nuestras últimas hazañas en un fútbol de alta competencia fueron en Sudáfrica 2010 con un 4º puesto, la Copa América 2011 obtenida en Argentina, y más recientemente en 2023 siendo Campeón Mundial Sub-20 también en el vecino país. El país es futbolero y se celebró cada título con el merecido reconocimiento a los jugadores y cuerpo técnico.
¿Qué nos pasó en EE.UU. y México? Lo que entiendo es que después de la era Tabárez, que tuvo sus altibajos pero con logros destacados, la AUF apostó a Diego Alonso aunque en el anuncio de Ignacio Alonso mencionó a Diego Aguirre como el técnico elegido, quizás esa era su opción. Los resultados no fueron positivos y esto quizás fue el motivo de la elección de un técnico argentino de renombre, Marcelo Bielsa, con antecedentes de éxitos y fracasos; en lo segundo el más recordado fue con la selección argentina en 2002, siendo eliminada en la primera fase.
Considero que no toda la responsabilidad recae en la dirigencia de la AUF y el director técnico, pero destaco un solo hecho: la participación de Fernando Muslera en los dos primeros encuentros tuvo fallas que provocaron goles de los rivales. Con los otros dos goleros en el plantel que son de primer nivel y un país pidiendo a Sergio Rochet como titular ante España, el DT insistió en Muslera que no estaba anímicamente en condiciones de ser titular. Incluso el propio jugador pidió el cambio en el entretiempo.
El campeonato es como una carrera universitaria, uno puede aspirar al título o abandonar la misma. En este caso, nos fuimos reprobando los exámenes de las materias iniciales. Lo único positivo es que nuestros errores serán materia de aprendizaje en las escuelas de fútbol de todo el mundo; así los aspirantes a competir en este deporte no cometen nuestros “horrores”.