Esteban Vicente | Colonia
@|La naturaleza y el hombre. ¿Qué permanente enfrentamiento? El hombre la ha tratado de dominar desde tiempos remotos. Y sobre todo la ha utilizado para procurar su confort, exprimiendo al máximo su producción y en muchos casos rompiendo su equilibrio. Demás está mencionar algunos casos, por todos conocidos, como ser el uso de los combustibles fósiles para transporte, calefacción, actividades industriales, etc. Otro tanto ocurre con el desarrollo agrícola, con el uso de pesticidas, de la deforestación para obtener mayor área cultivable. O podemos hablar de los envases de plástico desechables, que no se desintegran en decenas de años y terminan en los mares contaminándolos, y afectando la vida de los seres vivos que los habitan y que son fuente de alimentación de muchos seres humanos.
La naturaleza no está subyugada a la voluntad del hombre, lucha por mantener su predominio. Y sus reacciones son extemporáneas y poderosas. No podemos considerarlas ajenas a lo que haríamos para defendernos nosotros mismos de una agresión.
En el hemisferio norte se aglomera la mayor parte de la población mundial y donde se concentra a su vez el mayor poderío económico.
Se está produciendo un fenómeno que se ha dado en llamar de calentamiento global.
Como suele ocurrir generalmente, los poderosos nunca desarrollan una autocrítica de que han sido ellos con sus políticas de desarrollo económico sin cuidar del medio ambiente, quienes han causado estos desequilibrios.
Critican la deforestación en América Latina, cuando sus países las aplicaron sobre sus colonias cuando las gobernaban y aun continúan haciéndolo en aquellos casos en los que tienen preponderancia económica o de facto.
Ahora, además se inventó una guerra ante la invasión rusa a Ucrania, donde se utilizan armas sofisticadas, que lo que hacen es aumentar el recalentamiento ya existente por explosiones sobre ciudades o porque en el resto de Europa han tenido que volver a utilizar sistemas de calefacción contaminantes.
En los últimos años, España, Francia, Italia y Grecia se han visto afectadas por olas de calor extensas, sequías, incendios y pérdida de vidas humanas, así como afectación en su economía, por este cambio climático.
¿Y por casa como andamos?
Nuestro país cambió su producción de hace cincuenta años, que era de ganadería extensiva, a una explotación intensiva, con grandes áreas de cultivo, primero de arroz, luego forestal y últimamente de forrajes, soja, colza, etc.
Todo ello ha sido desarrollado sin controles adecuados en cuanto al uso del agua o de limpieza adecuada de áreas forestadas o de pesticidas que terminan contaminando el subsuelo y las corrientes de agua.
Uno de los cuatro elementos naturales, el agua, se tornó escaso en los últimos tres años, con graves consecuencias en la economía y con casi nulo poder para contrarrestarlo, si no se han provisto de antemano contramedidas.
Éstas no fueron estimadas necesarias por los gobiernos nacionales y departamentales de Montevideo y Canelones, donde habita más de la mitad de la población del país y que prefirieron invertir en obras de otras características, pero nada en asegurar el suministro del agua a sus correligionarios y demás. Ahora le reclaman al actual gobierno nacional soluciones inmediatas, por lo que ellos no fueron capaces de hacer. Quizás pretendan que se convoque a un médico brujo para que haga llover!!!
La ciudadanía se expresa cada cinco años con su voto. Si sólo escucha los “cantos de sirena” de quienes los usan para llegar al poder y nunca reconocen sus errores, luego no se queje por las calamidades que les toca vivir, entre ellas y quizás la menor, el agua con gusto salobre…