Luis Cabral | Montevideo
@|Más allá de la pandemia que afectó el comercio de manera notoria, con el correr de los años, los grandes centros comerciales fueron alejando a la gente del Centro.
En los años 80 y 90 se veían bares en todas las esquinas de la Avda. 18 de Julio y todos trabajaban. Pero poco a poco comenzaron a “morir” junto con las grandes y tradicionales tiendas de aquella época. Fue así que desaparecieron: La Pasiva de 18 y Ejido, La Fiaca, El Subte, Bar Libertad, El Sorocabana, La Liguria y tantos otros.
Ahora llegó a su fin el bar “La Papoñita”, con más de 60 años, ubicado frente a la Plaza de los Treinta y Tres. Hoy nos queda tan solo “Facal”, y los nuevos emprendimientos de cadenas rápidas.
Las grandes superficies en otras zonas de la ciudad compitieron con el estacionamiento y la seguridad.
Es una pena. Si bien se ha intentado dar un impulso con los ya conocidos “Día del Centro y Ciudad Vieja”, con rebajas importantes y sin cobrar el estacionamiento, no alcanza.
Hoy el Centro, con sus calles y veredas rotas, con el estacionamiento tarifado, los contenedores sucios, y los pocos comercios que aún perduran, no invita demasiado.
Ojalá surgiera alguna idea para dar un golpe de timón que cambie totalmente la situación. El Centro se lo merece; por sus hermosas plazas y edificios, por la gente que vive en esta zona de la ciudad y por los comerciantes que siguen apostando en este lugar, contra viento y marea.