Lo que pasa en Argentina nos es de interés propio. Los titulares de sus circunstancias nos evocan la decadencia en que el kirchnerismo le ha sumido. Néstor, Cristina, Máximo y Florencia Kirchner, Lázaro Báez, la “Rosadita”, los bolsos, los hoteles Hotesur y Los Sauces, Amado Boudou, el ataque a la independencia del Poder Judicial; y multitud de otros hechos afines hablan del históricamente peor gobierno de ese país. Hay un escándalo nuevo. Un alto funcionario del gobierno de la provincia de Buenos Aires -Martín Insaurralde- ha sido sorprendido en vacaciones regadas con champán en Marbella, España, en lujoso yate, acompañado por una modelo con aspecto de muñeca plástica. Como derivación aparecen gastos exorbitantes, propiedades inmobiliarias y otros bienes multimillonarios, escondidos con testaferros.
Con el presidente de la República -Alberto Fernández- desaparecido y su vicepresidenta -Cristina Kirch-ner- dedicada a escapar de la justicia penal, el ministro de Economía, Sergio Massa les ha sustituido de hecho, realizando al mismo tiempo campaña electoral como candidato a la presidencia del país. Su gestión ha generado un alza en el precio de los productos de consumo popular que llega al 140% anual. La pobreza abarca al 40% y la indigencia al 20% de la población. El trabajo en negro, sin tutela legal ni seguridad social, se extiende a la mitad de la población activa. Y a la desocupación se le intenta tapar con planes sociales -llamados “platita”- destinados a la compra de votos, financiados con billetes con poder adquisitivo nulo merced a la inflación. Trabajadores y pasivos viven en el horror. Es esperable un voto castigo generalizado con arraigo en la población más humilde. Se verá.
Para nuestro país el kirchnerismo -vinculado a la acción de la mafia latinoamericana coordinada por el Foro de San Pablo creado en 1991- ha sido nefasto. Considerando solo lo que sucede en este año hasta junio más de un millón de residentes en nuestro país viajaron a Argentina y gastaron aproximadamente 600 millones de dólares. El consumo citado castiga especialmente a la economía nacional en el litoral del país y ha desbalanceado la cuenta corriente de turismo que mantenemos con Argentina. Es muy grave para la producción, la industria, el comercio, así como también el trabajo nacional.
Lo que se definirá el próximo domingo 22 de octubre en la elección presidencial encuentra en oposición al kirchnerismo a los candidatos presidenciales Patricia Bullrich de “Juntos por el Cambio” y Javier Milei de “La Libertad avanza”. Proponen ideas encontradas a partir de la afirmación de una base liberal en materia política y económica, así como el compromiso de mejorar la seguridad pública y sanear la corrupción enquistada en la administración estatal. Las encuestas de credibilidad dudosa según sea quien les paga dan en general resultado favorable a Milei, llegando alguna de ellas a afirmar podría ganar por un margen amplio en primera vuelta. Al tiempo en que hay pronósticos encontrados respecto de si Bullrich o Massa será quien compita con Milei en el balotaje. El fracaso de los pronósticos en eventos recientes llama a la cautela.
Lo que pasará hacia adelante es todo muy complicado. Lo que para los uruguayos no puede merecer dudas es que la derrota del kirchnerismo nos es beneficiosa.