El tema de las patentes está entrando a un callejón sin salida, o peor, a un callejón que en su final tiene como única víctima al contribuyente. ¿Es incorrecta la conducta del ciudadano que elige pagar la patente en el lugar que le resulte más barato? ¿Por qué algunos municipios desangran (o pretenden hacerlo) a sus vecinos y otros tienen una actitud más contemplativa? Aquí no hay ninguna negativa del ciudadano a cumplir con sus obligaciones tributarias, solo que opta por el lugar que le parece más adecuado para hacerlo.
Y se suman otras cuestiones: Colonia, por ejemplo, para liberar automóviles empadronados en ese departamento exige que se abone la totalidad de la patente 2010, por lo que el contribuyente acosado por inspectores deberá pagar dos veces su patente.