El plan de rearme del presidente ruso Dimitri Medvedev, es por lo menos preocupante. Se trata de una iniciativa que puede iniciar una carrera armamentista cuyo final no estaría a la vista. En momentos que el mundo es testigo de una grave crisis económica, da la impresión que la modernización del arsenal nuclear es algo que podría posponerse, en aras del bienestar de los pueblos.
Sería deseable que el presidente Medvedev reviera su decisión, considerando que no existe una real amenaza bélica, ya que ni siquiera la extensión de la infraestructura militar de la OTAN ha pasado a una instancia que signifique algo preocupante.
Cabe esperar que la reunión con el presidente Obama, dentro de dos semanas, estimule una actitud más pacífica de parte del primer mandatario ruso.