Escribe el Dr. Carlos Maggi
Hay dos doctores Tabaré Vázquez que pueden ser Presidente. Si fuera nuestro galeno atildado el que llegara al poder, no habría problemas mayores; haría lo mismo que la mayoría de los mandatarios socialistas de la última década. Este Vázquez, al cual llamaremos doctor Vázquez, habló con el Fondo Monetario Internacional y en caso de gobernar, aplicará la reforma inevitable en toda su extensión sistémica, derrotando la inercia de su partido y los curros del corporativismo burocrático.
El doctor Vázquez que recorrió con corbata de seda Washington DC, garantizaría un superávit fiscal histórico, honraría el exitoso canje de bonos e integraría con entusiasmo la línea de ágiles del equipo privatizador que formaron Felipe, Romano, Lionnel, Tony y Lula.
González, Prodi, Blair, Jospin y Da Silva fueron la delantera que se caracterizó por el discurso zurdo y sordo, entrenado para alcanzar la titularidad; y por un discurso diestro y ducho, para gobernar de acuerdo a las recetas liberales: dos pases, entrar al área, hacer temblar las raíces de los caños y definir.
Lula, gran Chicago boy de Brasilia, va camino de transformar el Estado brasileño, va a independizar el Banco Central y va a aplicar la ortodoxia monetarista según impone la contingencia global. Henrique Cardoso le reprocha ser "demasiado" ortodoxo.
Pero media una diferencia, entre "ellos" y nosotros: todos estos socialistas traicionaron por igual al ala radical de su coalición; pero "ellos" lo hicieron sin haber montado previamente, una máquina de hacer llover plebiscitos y demás triunfos de Reinaldo Gargano. Todos los socialistas históricos de fines del siglo XX, fueron sospechados antes de asumir, pero después tuvieron margen de acción, pudieron nombrar Ministro de Economía a Dini o Presidente del Banco Central a Meirelles; y seguir de largo y aprobar las leyes que requiere la Reforma Inevitable. Eran líderes de su propia coalición.
Aquí, en cambio... Aquí, el riesgo (espada de Damocles) sigue pendiente de un cabello: ¿Y si resulta que el doctor Vázquez está diciendo la verdad? ¿Si en el fondo de su corazón está de acuerdo con el senador Gargano, que es el líder del socialismo tremebundo?
Resultaría entonces que del "doctor Vázquez" sería otro, uno llamado "Tabaré"; Un Presidente descamisado que no viaja a Washington y prefiere recorrer los escenarios barriales a partir de la Plaza Lafone; y conversar por larga distancia con Venezuela y Cuba; un primer Perón oriental del Uruguay, pero sin plata ni petróleo.
A poco más de un año de las elecciones, los dos Vázquez (doctor y charrúa) gozan de buena salud, conviven como un solo hombre y juntan votos a izquierda y derecha. En Maldonado, un ex funcionario de confianza durante la dictadura puede apoyar al mismo candidato que los sobrevivientes de las torturas.
¿De dónde sale un abanico tan abierto? Sucede que los radicales de izquierda, los moderados y los radicales de derecha, cuando se convierten al frentismo, pasan a estar seguros de conocer al "Vázquez real" y apuestan a que el "otro" es producto de una estrategia electoral eficiente, astuta y efímera; canchera: finge para ganar las elecciones.
Sin embargo, a medida que se acerque el 1º de marzo del 2005 comenzará el striptease. Los diversos Vázquez deberán confesarse y firmar su programa ante al FMI. Y si realmente el doctor Vázquez resulta que es Tabaré, el mundo lo sabrá: el indio suicida se levantará imponente ante FMI y quedará inmortalizado como en la tapa de los viejos cuadernos, herido y bocarriba, volteado a orillas del Uruguay y su salvaje primavera. En ese caso, entre noviembre del 2004 y marzo del 2005 el paisito llegará a 7.000 puntos de riesgo-país, no tendrá un solo banco en funcionamiento y en medio de ese desierto financiero, el candidato ("el indio pálido", según Zorrilla) asumirá el "no poder".
COMENTO: Desde Washington, informándose por lo que dicen los líderes en privado, el señor Eduardo Aninat, vicedirector gerente del FMI, no pudo conocer la multitud de maniobras en zigzag que fueron trabando la reforma inevitable entre nosotros.
Aninat supone de buena fe:
—Tal vez "la ciudadanía uruguaya ya entendió la necesidad de un cambio, y a lo mejor, está hasta la frontera (harta) de ciertos políticos". En el reportaje de Lissardy, Aninat termina diciendo hermosamente:
—"Se pueden programar grandes esquemas legislativos sobre las materias fundamentales. Se puede planear: en esto vamos a actuar, con un calendario acelerado, todos juntos. Por lo menos, se puede trazar un acuerdo marco; y que en todo lo otro siga la disputa hasta llegar a la elección. Sería bueno separar. Yo creo que los uruguayos no quieren seguir sufriendo más".
COMENTO: Pero se equivoca por generoso, el buen amigo del Uruguay.
La confusión compatriota responde al dicho: "Dios (y cualquier populista) ciega a los que quiere perder" La realidad mental uruguaya es anterior a ese precioso acuerdo marco que pondría punto final a nuestro padecimiento. Durante años, la antigüedad de los partidos tradicionales y la viveza de los socialistas fueron induciendo a los uruguayos para que terminaran amando a sus verdugos: el teléfono, los combustibles, la luz y el agua; los monopolios de las empresas del Estado, son el martirio de las familias. Por eso pagan y firman encantados y quieren dejar todo como está, frentistas, blancos y colorados.
Desde hace muchos años, el general Seregni, que fundara el Frente Amplio junto con Michelini, fue dejado de lado, perdió su inmensa gravitación política, debido justamente (injustamente) a su insistencia en favor de una política de Estado, especialmente referida a la modernización del sector público.
Seregni dijo antes de las elecciones en las cuales fue elegido Sanguinetti:
—"Nacimos como fuerza de oposición... y eso llevó a identificar el papel del Frente Amplio exclusivamente con la conquista del gobierno, debíamos ser oposición y oposición cerrada. Yo dije que no, que esa visión era deformante, porque circunscribía y ataba".
"Propuse cambiar y sostuve que el FA, había sido creado para participar en los cambios que el país exige." "Situándonos en el mundo actual, atendiendo a los cambios acontecidos en los últimos tiempos. Sostuve que habíamos nacido para participar activamente en los cambios que nuestra sociedad tenía indefectiblemente que operar." (hasta aquí Seregni).
Recuerdo el discurso del doctor Vázquez en el Palacio Peñarol. Vázquez dijo, después de prometer que iba a hacer temblar las raíces de los árboles:
—"¿De qué tercera vía nos van a hablar? Acá hay dos vías: una la de los partidos tradicionales y la otra es la vía del socialismo democrático, nacional y autogestionado".
"Hay grupos de los partidos tradicionales que buscan acomodar una posición en la cual no los queme la brasa del neoliberalismo, ni los tire al infierno de los dogmáticos de izquierda. Entonces se empieza a hablar de la ‘tercera vía’".
Seregni declaró, después de las elecciones que ganó Jorge Batlle:
—"No fuimos fieles en los procedimientos, a la estrategia de acumulación de fuerzas que nos habíamos trazado. Más allá de ponerle un título al EP, no dimos los pasos necesarios para generar la búsqueda de acuerdos que pudieran cristalizar en las elecciones. El balotaje suponía una polarización del país, lo que al fin y al cabo representaba la confirmación de lo que sostuvimos en mayo del 85, en el Cilindro Municipal, siguiendo los conceptos del maestro (Carlos) Quijano: en el país, como en el mundo, hay sólo dos grandes corrientes: los partidarios del statu quo, los conservadores; y los partidarios del cambio, los progresistas."
Poco antes el doctor Vázquez había brindado en televisión un espectáculo único, cuando manifestó su intención de abatir el sistema capitalista mundial, y agregó, para Néber Araújo y para el mundo:
—"Se puede, Néber, se puede."
Seregni dijo:
—"Nosotros, desde el Centro de Estudios (Estratégicos 1815), hemos insistido en la conformación de un ámbito para la interrelación de las fuerzas políticas y la participación de la sociedad civil, con el propósito de abordar, en conjunto, lo atinente a las políticas de Estado."
"Por supuesto, cuando hablamos de participación no es simplemente para decir que no. Es para decir: sí; y mira, tal cosa..."
"Es tener las propuestas, que deben ser creíbles, factibles de realizar, honestas en el mejor sentido de la palabra. No emperrarnos en lo nuestro, y buscar lo mejor para el país."
DICE ANINAT: "Veo en el sector público del Uruguay, una necesidad de avanzar para salir del viejo clientelismo o de la vieja cultura enraizada de ‘sobreprivilegiar las empresas públicas’, ‘sobreprivilegiar los organismos semiautónomos del sector fiscal’ y ‘sobrecreer que desde el sector público fiscal puede darse realmente un impulso duradero y sostenido al crecimiento a largo plazo’". "Creo que Uruguay ya tiene aprendida la lección. Por lo menos así, privadamente, lo he discutido con todos sus dirigentes: No pensar en volver al pasado, en esa materia."
COMENTO: El señor Aninat habló privadamente con el doctor Tabaré Vázquez y debe haber conocido de boca de su autor, la opinión que el doctor Vázquez dio a conocer el 15 de mayo del año 2001, cuando cerró el Seminario del "Centro de Estudios estratégicos 1815".
El doctor dijo contra los monopolios:
—"Nuestra opinión es favorable a buscar la solución de competencia entre prestadores de servicios ya sea mediante la existencia de varias empresas que la ofrezcan simultáneamente o por la concesión monopólica a término cuando la naturaleza de la actividad no permita la otra solución." Y agregó el doctor:
—"La asociación de capitales privados a las empresas públicas debería tener como principios rectores la agregación de capital. El capital privado no sustituye al público, sino que se suma."
"Nosotros no nos oponemos a la asociación de Antel con nuevos emprendimientos con capital privado, sino que queremos que esto se sume a Antel para hacer de ella una empresa más eficaz y eficiente".
"Hay otro tipo de apropiación de las empresas públicas que tampoco puede continuar: la de sus corporaciones de funcionarios que a menudo confunden sus intereses legítimos con los no menos legítimos intereses de la sociedad".
COMENTO: El señor Aninat habló privadamente con el doctor Vázquez, pero Tabaré actúa de otro modo.
El doctor Vázquez divulgó sus atinadas opiniones académicas, pero dos semanas después, Tabaré encabezó la recolección de firmas para impedir la vigencia de las leyes sobre Antel y Ancap QUE REFORMABAN EL ESTADO EN UN TODO DE ACUERDO CON SUS OPINIONES. Sobre este ejemplo de conducta, Stevenson escribió "El extraño caso del Dr. Jekill y el señor Hyde": "Sólo tenía que beber la poción para abandonar el cuerpo del conocido profesor y para asumir, como quien se pone una capa, el cuerpo de Edward Hyde" ("hide" quiere decir: piel).
Bien puede suceder que el estruendo de semejante contradicción (entre doctor y charrúa) consiga despertar el año que viene, a muchos uruguayos que "no quieren seguir sufriendo". Y no sería la primera vez que eso sucediera. Hasta ahora, el Frente Amplio viene asustando a tantos en su afán por ganar votos, que en el momento de votar, los asustados que estuvieron calladitos, resulta que son mayoría. A nadie le gusta confesar que está asustado, pero cuando se ve solo, en el cuarto secreto... Van dos veces que sucede en la última década.
¿SALIDAS PARA EL PAISITO EMPECINADO? - En otro momento, opinó el señor Aninat:
—"Hay que volver a mirar con mucha severidad y con mucho sentido de futuro una gran cantidad de servicios públicos y semipúblicos del Uruguay que todavía obtienen y atan mucho empleo público".
"El país está pronto para atender a la segunda etapa, que en el fondo se llama: ‘Reformas estructurales’, así, con mayúscula".
"Se necesita poner el foco en estas reformas estructurales y aceptar el cambio con mayúscula, no seguir viviendo de mitos".
"El Uruguay no puede pretender lograr un acuerdo de libre comercio con EE.UU. teniendo una cultura ‘anquilosada’ en el manejo de tantos elefantes blancos en el sector público o en algunas empresas públicas".
COMENTO: ¿Qué hará el Uruguay, cuando el FMI se niegue a refinanciar si no hay reforma formalmente prometida? (año 2004) ¿Qué hará, si Lula arrastra a todo el continente a integrarse al ALCA (año 2005) y el Uruguay no puede lograr ese acuerdo debido a su cultura anquilosada? ¿Qué haremos con los elefantes blancos? ¿Qué haremos con los políticos que nos han engañado?
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* Esta es la tercera nota de una serie a propósito del reportaje de Gerardo Lissardy a Eduardo Aninat, publicado en "Búsqueda" (29/5/03)