Peregrino de culturas

Ruben Loza Aguerrebere

El bedel había encanecido en su oficio, en el Collège de Francia. Atento y bien dispuesto -se cuenta- acompañaba a Claude Lévy Strauss de aula en aula cuando éste buscaba la suya para ofrecer sus clases magistrales. Finalmente, escogió una. El bedel le respondió con asombro: "No, esa no". Y luego principió sus explicaciones: se trataba de un salón que, por su disposición, permitía un contacto inmediato con el alumnado, ya que debía atravesar tanto al entrar como al abandonarlo, todo el auditorio. Finalizó diciéndole: "Alguien podría abordarle".

Lévy Strauss eligió el aula. Hay gestos que son símbolos. Después diría: "Jamás puse obstáculos para que quien quisiera conversar conmigo me retuviera a la salida del aula o me acompañara mientras ascendíamos las escaleras hacia el laboratorio de antropología social". El maestro daba una lección más.

Como se sabe, Claude Lévi Strauss, el filósofo francés de origen belga, considerado el creador de la antropología estructural, así como el mayor representante del estructuralismo, falleció el pasado mes de noviembre, a pocos días de cumplir 101 años de edad. Su larga carrera lo muestra como un peregrino de las culturas; viajero por Asia y Sudamérica, dictó clases en diversas universidades del mundo. Entre sus obras se destacan "Las estructuras elementales del parentesco", "Tristes trópicos" y "antropología estructural".

Con apasionamiento se entregó a la tarea de desentrañar las estructuras profundas que subyacen en las sociedades humanas, en su serie dedicada a los mitos. En su profundo pensar se aúnan la meticulosidad del científico social y el espíritu especulativo de los viejos filósofos.

Lévi Strauss, quien comenzó a trabajar con Jakobson, luego desarrolló ideas donde buscó presentar analogías entre la lingüística y la antropología. En este sentido, ha observado George Steiner que: "la relación de Lévi Strauss con la antropología fue desde el principio tan ambigua, tan intrínsecamente subversiva como, digamos, la de Marx con la economía y la teoría monetaria clásicas".

En su famoso "Tristes trópicos" se acercó a las claves de su vida, y, por eso cabe mencionarlo especialmente. La obra contiene detallado registro de su marcha hacia Sao Paulo, para realizar sus expediciones al Brasil profundo, y permite ver su minucioso trabajo sobre la vida de los grupos de indios. Viviendo con ellos, atendiendo las diversas disciplinas indígenas, los objetos fabricados, sus jeroglíficos, Lévi Strauss acabó seducido por el mundo amerindio. Hizo, así, un análisis de culturas primitivas, estigmatizó la práctica de la enseñanza institucional de la filosofía y mostró la fecundidad de la aproximación estructural. Por ello, alcanzaría con estas páginas la dimensión de un clásico.

El último estructuralista se definió como un "artesano laborioso" en busca de los detalles que llevan al conocimiento riguroso del hombre. Rousseau fue su maestro.

NOVEDADES EDITORIALES. Acaba de editarse en castellano un destacado autor finlandés: Arto Paasilina, poeta, periodista y novelista de enorme popularidad. Se trata de su novela "La dulce envenenadora" (Anagrama/Gussi), una pieza de humor negro, ambientada en Helsinki, escrita con desbordante imaginación y un tono burlesco e hilarante. Esta fruitiva novela tiene un gélido humor escandinavo.

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