Las grandes y todopoderosas compañías multinacionales sea cual sea la actividad que desarrollan, caso de Coca Cola y McDonald´s por citar dos ejemplos notorios, se ocupan por todos los medios a su alcance de hacer que la gente en todo el mundo les tenga siempre presentes.
Ante la variedad infinita de medios de comunicación existentes y más allá de la invasión transversal de publicidad en que vivimos, los estados nacionales, los países, con sus banderas y símbolos, su historia y sus leyendas, sus fronteras físicas, sus autoridades, y el sentido de pertenencia de su población, son un muro de protección para quienes en ellos habitamos. El poder transnacional y la evolución tecnológica de las comunicaciones son una amenaza grave contra la identidad nacional. Mantener vivos y vívidos los símbolos nacionales desde la infancia en los nuevos ciudadanos es por ello necesidad impostergable.
En el universo tecnológico que nos rodea es impresionante caminar, sentarse donde sea y ver al celular hecho multitud. Para el observador vale preguntarse sin expectativa de respuesta: ¿a qué están prestando atención los diferentes portadores del aparato? Es inescrutable. La capacidad protagónica infinita del celular le ubica como reo en esta “era de la información”. De la inteligencia artificial.
Una de las voces más influyentes a nivel mundial, en relación con las nuevas tecnologías, Bill Gates, fundador de Microsoft, declaró a través de su blog personal que las nuevas generaciones están sufriendo un impacto negativo significativo por el uso constante y excesivo de los teléfonos celulares.
En una publicación en Gates Notes, se basó en el libro “The Anxious Generation”, escrito por el psicólogo Jonathan Haidt, en el que se destaca el riesgo de otorgar a los teléfonos inteligentes un papel central en la crianza de los niños. Según Gates, habilidades fundamentales para la vida, como la creatividad y el pensamiento crítico, están en peligro de ser reemplazadas o debilitadas por la dependencia de las pantallas desde edades tempranas.
Si bien reconoció que los celulares pueden ser una herramienta útil, advirtió que para las nuevas generaciones esos momentos se convierten en largos periodos de ocio improductivo, dominados por la interacción pasiva con dispositivos digitales. Ello lleva a preguntarse sobre cuáles podrían ser las soluciones de reemplazo.
Gates señaló que las soluciones propuestas por Haidt no son sencillas de implementar en el mundo moderno, pero considera que podrían ser un buen punto de partida para enfrentar esta creciente problemática. Refiere a:
1.- Postergar el acceso a celulares para los menores hasta que alcancen la mayoría de edad.
2.- Establecer verificaciones de edad más eficaces en redes sociales, para proteger a los menores de contenidos inapropiados y entornos tóxicos.
Una de las tácticas que más enfatiza el empresario es la necesidad de reconstruir la infraestructura de la infancia, promoviendo espacios físicos seguros y estimulantes que actúen como alternativa al uso de pantallas. Estos espacios permitirían a los niños desarrollar sus habilidades sociales.
El problema es real. Soluciones como las que vienen de mencionarse exigen una toma universal de conciencia para su implementación. El tema exige se le preserve activo.