Montevideo es la fórmula

JAVIER GARCIA

La gestión municipal de Montevideo no es un tema solo de los montevideanos por dos motivos. Primero porque es la capital de todo el país y por lo tanto es su cara más visible. Lamentablemente no la mejor cara, pero es la que se usa por ser centro político y administrativo. Por lo tanto que esa cara esté limpia y sea representativa de lo mejor de todos nosotros y no de lo peor y más abandonado nos importa a todos desde Bella Unión hasta la Ciudadela. Los montevideanos votamos para su intendencia pero Montevideo es de todos los uruguayos, no solo de quienes vivimos aquí. No somos un país federal pero Montevideo es como un Distrito Federal.

Y la segunda razón radica en que por la macrocefalia centralista aquí vive la mitad de la población y para ganar el gobierno nacional se debe tener un discurso y una presencia política muy importante en la capital. Esta razón es del artillero, si no se vota bien en Montevideo no se gana la elección nacional.

El Frente Amplio se instaló fuertemente desde su creación en Montevideo y luego avanzó en las zonas urbanas departamentales, siendo por lo tanto un partido ciudadano y urbano. Ganó varias intendencias a partir de las votaciones en las capitales departamentales y grandes ciudades del interior. No es cierto que el FA gane en Montevideo y el Partido Nacional o Colorado en el interior. La división no es Montevideo-interior, sino urbano y rural.

Llegamos, sin embargo, al punto de inflexión. Así como la capital fue la cabecera de playa para el avance al resto del país, ahora "la muy fiel y reconquistadora" tiene la posibilidad de ser el lugar desde donde se cimiente la derrota del Frente.

La gestión del FA en Montevideo ya está agotada. Un cuarto de siglo de gobierno frenteamplista culminarán en 2015. Habrán dejado una ciudad sucia, con infraestructura colapsada y con un tránsito caótico. Desde el punto de vista social con doscientos asentamientos irregulares que multiplican varias veces los existentes al momento de su asunción, a pesar de haber multiplicado por cinco la recaudación y de haber transcurrido la mitad de su tiempo con gobiernos nacionales del mismo partido, que además coincidieron con la mayor bonanza económica que se pueda recordar. Plata sobró, porque se la sacaron de los bolsillos a los contribuyentes y porque se la dieron por arriba de la mesa y por abajo desde el gobierno central desde que lo ejercen. Las denuncias de corrupción y solicitudes de procesamiento refuerzan la idea, además, de un estado de "delicuescencia" en la honradez de algunos gobernantes.

El potencial de Montevideo como capital de todos los uruguayos es enorme y sus posibilidades, si se la entiende así y no como tema solo de quienes aquí votamos, también.

El interés desde los partidos fundacionales hacia Montevideo ha sido inverso a lo que se necesita. Es más fácil recorrer el interior amigable que un Montevideo muchas veces hostil, pero no hay posibilidades de victoria sin entender que en Malvín Alto, Euskalerría y el Parque Posadas vive más gente que en varias capitales departamentales. Está al alcance de la mano y parece que no lo vemos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar