Mirando más allá

La pasada semana las autoridades del Consejo de Educación Secundaria anunciaron la firma de un convenio para mejorar la seguridad en los liceos.

El plan, denominado "Comunidad Educativa Segura" se extenderá paulatinamente a todos los liceos de Montevideo. Así, a tres años de asumir, recién se instrumenta un plan para atender un reclamo que padres, alumnos y profesores desde hace tiempo vienen formulando. Si la medida es de por sí positiva, pone nuevamente al descubierto una de las carencias principales de la administración frentista: dejar transcurrir el tiempo sin asumir los problemas reales que afectan a la ciudadanía.

Es indiscutible que Uruguay debe pensar seriamente en asuntos tales como la educación, la seguridad, el trabajo y la inserción internacional si quiere dar principio de solución a dificultades actuales e imaginar un futuro mejor. Esa forma de concebir la acción del gobernante supone estudiar la realidad y los posibles escenarios futuros, dar respuesta a las urgencias y prepararse de la mejor manera para el porvenir. La actitud ya no es la de esperar el mero paso del tiempo con su carga de incertidumbre, sino la de tener claro hacia donde ir con disposición activa, que se aprovechen mejor las oportunidades que el mundo ofrece.

Llegado el momento de pasar raya a la administración, nos vamos a encontrar con que, lejos de actuar de la manera que propugnamos, se ha hecho lo contrario. Desconociendo errores similares del pasado, el gobierno se dejó ganar por la cotidianidad. Alcanzado el poder, anhelo tantas veces postergado, no se ha sabido qué hacer con él; recayéndose permanentemente en un asambleísmo que, si le fue útil al Frente Amplio para su triunfo electoral, se demuestra estéril a la hora de gobernar.

Morosidad en la acción, ausencia de objetivos pero sobre todo de liderazgo y energía para alcanzarlos.

Las grandes reformas propuestas quedaron en agua de borrajas. Las de la Educación y de la Defensa Nacional parecen destinadas a no serlo. La Tributaria aprobada sin participación de las fuerzas políticas opositoras se ve modificada, merced a la indignación popular, tras consolidar un sistema que grava el trabajo y no la riqueza, y que mantiene el IVA como recurso fundamental. Las finanzas públicas se comprometen sin conciencia de que los años de "vacas flacas" algún día llegarán. La Salud es quizás en lo que más se avanzó, pero los problemas anunciados por la oposición comenzaron a manifestarse. La inseguridad aumenta y no hay medidas de fondo. Así, podríamos seguir enumerando lo que sucede a todos los niveles del gobierno.

Ante estas críticas no falta quien se ofende y replica mostrando tal o cual realización. Por supuesto que el gobierno ha hecho cosas positivas. ¡Bueno fuera! Lo que señalamos es otra cosa. Es la falta de perspectiva de que se vive un momento en que todo está dado para prepararnos para los próximos 20 años; que la desesperanza cunde, y que los uruguayos buscan esa esperanza en otras tierras.

Estamos convencidos que solamente el Partido Nacional puede responder esa necesidad que tenemos los uruguayos de volver a sentirnos parte de una Nación que comparte un pasado, pero por sobre todo, sueña y lucha por un futuro mejor y compartido en esta tierra.

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